El día 27 de julio
de 1857 en la ciudad de Bayamón, Puerto Rico nació en un humilde
hogar José Celso Barbosa, hijo de un humilde y reconocido
albañil y su sencilla esposa, trayendo a esta famil ia
felicidad Este acontecimiento, más tarde, dejó de ser uno
sencillamente familiar para convertirse en uno de alegría de
todo Puerto Rico.
La vida se le presentó cuesta
arriba a pesar de las dificultades económicas y de las pocas
oportunidades de la época. Su amor por el estudio, la
inteligencia privilegiada y la perseverancia, pudieron más que
los obstáculos. Había un empeño y no cedía. Se graduó en 1895
de Bachiller en Artes. Para un joven pobre y humilde el
forjarse una carrera era casi imposible. Con el propósito de
estudiar leyes, carrera que prefería, se dedicó a dar clases
particulares en su localidad, obteniendo éxito en esta labor
educativa. Pudo ayudar a su familia y ahorró algún dinero.
Barbosa en su empeño, mientras más sufrimientos más luchaba por
conquistar nuevos triunfos y avanzar en sus estudios. Así por
su tenacidad se dirige en un barco de carga hacia los Estados
Unidos para estudiar ingeniería, carrera que ya había decidido
estudiar en lugar de leyes. Mientras estudiaba en New York
durante el invierno enfermo de pulmonía, enfermedad que vuelve a
cambiar el giro de sus estudios ya que el doctor que lo atendió
logro persuadirlo para que estudiara medicina. En 1880 se
convirtió en doctor en medicina en la Universidad de Michigan.
Según relata el escritor
Antonio S. Pedreíra en uno de sus escritos: Barbosa recién
llegado y graduado de la universidad, fue visitado por un
matrimonio que le solicitaron sus servicios, preocupados por la
salud de su hija y desesperados porque los médicos no habían
podido decirle la enfermedad que esta padecía. Barbosa accedió
a visitarles esa misma tarde y fue así como se reencontró con
Belén una joven que él recordaba de su infancia. A los tres
años esta se convierte en su esposa con la que formo una familia
numerosa.
Debido a su fama como
médico muchas veces fue envidiado, pero nunca se dio por vencido.
Medico, orador y estadista. A la edad de veintitrés años se
inicia en la vida pública de su país Puerto Rico, siendo el
primer senador, luchó por el mismo ideal político hasta su
muerte el 21 de septiembre de 1921. Durante sus cuarenta años
que estuvo al servicio del país se mantuvo firme en sus ideal y
con una energía inquebrantable, sin vacilación. Ni los triunfos
lo envanecieron ni las derrotas lo abatieron. En época de
protesta el protesto en español y en ingles.
“Fue Barbosa durante la época de
España un republicano convencido. Ingreso en el partido Liberal
Reformista al regresar a su país, en el 1880, por ser la a
agrupación de ideas más avanzadas en la isla en aquella época.
Nunca fue separatista. Defendió siempre la igualdad dentro de
la nacionalidad norteamericana y la republica Federada fue su
ideario político.”
El 18 de abril de 1888 había
aceptado dirigir la junta directiva del Ateneo con un plan de
organizar la enseñanza privada a nivel superior en Puerto Rico.
El 10 de octubre de 1888 se inauguró, el primer curso académico
de la Institución de Enseñanza Superior bajo los auspicios del
Ateneo Puertorriqueño. Constaba de cuatro facultades:
filosofía y letras, derecho, medicina y ciencias. El propósito
era preparar a los estudiantes para que obtuvieran títulos
universitarios. Estos estudiantes eran examinados por un grupo
de catedráticos de la Habana, Cuba y se le otorgaba los títulos
correspondientes.
La ideología de Barbosa no surge
de súbito en 1880 o 1898. Las influencias heredadas y
transmitidas dentro de su hogar humilde, laborioso y cristiano
fueron la prolongación de sus padres. Fueron ellos los que
contribuyeron a forjar el carácter recio e inflexible que
necesitaba para poder triunfar en una época de tan estrecho
marco político, económico y social. Fue ejemplar como hijo,
padre y esposo. Luchó por los derechos del pueblo, fue pionero
del cooperativismo puertorriqueño, fundador de la primera
cooperativa de crédito establecida en este hemisferio.
“Barbosa propone una verdadera
socialización mediante una cooperativa de servicios múltiples,
como se llama hoy en día... no recomienda sociedades
cooperativas... de acuerdo a como entiende a ser el
cooperativismo en los países capitalistas, sino un sistema
socialista democrático y de raíz popular.” Siendo este su mejor
legado al pueblo de Puerto Rico. La labor legislativa se
extiende por veintiún años en el senado. “Barbosa fue de
espíritu libre. Libre de prejuicios, no sucumbió nunca al
encono, ni aun en materia racial. Sabia que Puerto Rico era un
país muy mezclado, aunque mucha gente eluda muy atemorizada, la
cuestión. Jamás predicó odios ni divisiones raciales creando un
problema que no puede existir entre los puertorriqueños por
motivo de su origen y de su historia.”
Oigamos sus palabras:
“Nunca hemos navegado bajo colores falsos. Nunca hemos tratado
de confundirnos con nadie... Ni siquiera hemos sentido prisa
por evolucionar para que nuestros nietos hubieran de gozar de
privilegios de raza, olvidando su punto de partida. Seria
necesario remontarse al pasado para encontrar el color de la
mezcla".
Barbosa escribió un
articulo en el periódico El Tiempo el 28 de julio de 1920
titulado: Negrofobia, con las palabras: ¡Negro!, ¡Negro!,
¡Negro! ¡Y bien! Estamos orgullosos de serlo... y redondea su
pensamiento de la siguiente manera: “Nos sentimos bien con el
calificativo, pues, modestia a un lado, hemos conseguido y
demostrado, de modo objetivo, que el hombre de color, en Puerto
Rico, no es, bajo concepto alguno inferior al hombre blanco en
Puerto Rico, y ha contribuido y contribuye con dar prestigio a
la raza a que pertenece y al pueblo de nuestro cuna.”
Barbosa luchó bajo España
y bajo los Estados Unidos por la igualdad política dentro de la
nacionalidad. Debido a sus logros profesionales y políticos la
Universidad de Michigan en el 1903 le otorga un grado de Maestro
de artes “Honoris causa” siendo el primer puertorriqueño en
obtener este titulo por una universidad norteamericana. Luego en
el 1917,la universidad de Puerto Rico le otorgó el grado de
Doctor en Derecho “Honoris causa”. En su lecho de enfermo fue
visitado por unos amigos y él les motiva a seguir trabajando
para definir el status de Puerto Rico. Barbosa pudo vencer la
envidia y los prejuicios raciales que existían en esa época.
Referencias
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Caribe Grolier.
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Vergara, A. (ed.). (1992).
Puerto Rico: símbolos oficiales, geografia, institución,
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(Ed. esp.). Barcelona, España: Ediciones Universal. |