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Aquel Día
en que cambie
Acrostico
Heme
aqui... y así después de tanto
escapar, un buen día decidí que
queria triunfar.
Entonces
decidí no seguir huyendo de mi
pasado, decidí enfrentarlo y que
iba a ganar y a no esperar a que
llegaran las oportunidades sino
a que yo mismo las iba a buscar.
Comprendí
que cada problema en mi vida era
la oportunidad que me daba Dios
para pensar y encontrar una
solución creativa y convertirla
en una herramienta para mí y
para los demás.
Tambien
aprendí a ver un espacio vacio
como la oportunidad de llenarlo
con todas las ideas que pasan
por mi mente.
Orar
que bello, aprendí
a ver cada noche y mis valiosos
silencios como los mejores
momentos para orar y
reflexionar.
Renuncie
a fracasar y decidí ver tambien
cada día como una nueva
oportunidad de reconciliarme
conmigo mismo y darme otra
oportunidad.
Aquel
día descubrí que mi único rival
no eran más que mis propias
debilidades, y que en estás se
escondia el secreto sobre la
forma de superarme, aquel día
deje de temer a perder y empecé
a temer a no luchar, entonces
descubrí que no era yo el mejor
de todos y que quizás nunca lo
fuí, entonces me dejó de
importar quien ganara o
perdiera, ahora me importaba
simplemente saberme que en el
día de hoy soy mejor que ayer.
Gracias
a ello aprendí que lo más
importante no era llegar un día
primero a la meta, sino a jamás
dejar de prepararme lo mejor
posible para el proximo día por
venir.
Aprendí
que el mejor triunfo que puedo
tener, es el de dar un abrazo
sincero a mis familiares y
amigos.
Y descubrí que el querer a otros
es más que una simple sonrisa
pasajera, aprendi que querer “es
un estilo de vida”.
Renuncie
a ser un reflejo de mis triunfos
pasados y empecé a ser mi propia
lúz de este presente; aprendí
que de nada me sirve ser lúz si
no voy a iluminar el camino de
los demás.
Cambie
mis actitudes aquel día y decidí
borrar el dolor que me fue
causado por mis seres más
queridos y aprendí a que tenia
que perdonarlos y mire mis
errores tambien con ellos y
tambien me decidí a cambiar y a
que tambien me tenia que
perdonar.
Inicie
un proceso interno espiritual
para dejar de buscar a Dios
afuera y comence a hallarlo
dentro de mi mismo y comence a
creer con dura Fé que ya no vivo
yo, ahora es El quien vive en
mi.
Aquel
día decidí cambiar tantas cosas,
aquel día aprendí que los sueños
hermosos que tuve de niño eran
una misión y responsabilidad
para hacerlos realidad. Desde
aquel día ya no duermo para
descansar, ahora simplemente
duermo para soñar...
Héctor A. García
Sacado de su Libro "Las
Joyas del Faraón"
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