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paisaje
En este paisaje se observan grandes pliegues que se han elevado sobre terrenos más nuevos.

¿Conoces la Tierra que pisas?

  • Basta con que te pares arriba de un cerro para comprobar que la Tierra tiene en su superficie una formación irregular y muy accidentada. Esto constituye lo que se conoce como formas del relieve, y en Geografía son estudiadas por una rama llamada geomorfología; es decir, la ciencia que estudia las formas de la Tierra.

Hasta finales del siglo XIX, los geógrafos pensaban que los acontecimientos geológicos tenían su origen en fenómenos violentos. El científico William Morris Davis fue el primero en desarrollar la idea de que el relieve experimentaba una evolución lenta, a lo largo de miles de años. Su teoría afirmaba que las formas del relieve siguen siempre un mismo ciclo, desde una fase de juventud a otra de madurez y una final de vejez. Pero esta hipótesis se sustituyó por la de los ciclos morfoclimáticos, de acuerdo a la cual las condiciones exógenas o externas, tales como fenómenos de erosión, transporte de materiales y sedimentación, actúan de diferentes maneras según el clima, para configurar los distintos relieves. Estos, a su vez, son generados básicamente por factores endógenos o internos, como levantamientos o dislocaciones de la corteza que se producen por movimientos propios.

niña
La niña de la foto observa cómo fueron separándose los continentes (Museo de Ciencia y Tecnología).

La estructura terrestre

Mediante el estudio que realiza la Geofísica a través de la propagación de las ondas sísmicas, magnetismo terrestre y fuerza de gravedad, se ha podido deducir que la Tierra tiene tres capas de distinta densidad. La primera de ellas es la corteza, que comprende desde la superficie hasta unos treinta y tres kilómetros de profundidad, donde se encuentra un punto denominado discontinuidad de Mohorovic o Moho. Este nombre se debe al investigador que la descubrió, el checo Andrija Mohorovic, quien observó que las ondas sísmicas cambiaban al pasar a través de las dos capas.

La corteza terrestre está formada, a su vez, por dos capas: una capa granítica cristalina o sial, donde predominan el silicio y el aluminio, que forma los continentes; y una inferior continua que forma una capa basáltica o sima, donde abundan el silicio y el magnesio.

montañas
La formación de grandes cadenas montañosas es un síntoma de la gran actividad que existe en el interior de la Tierra.

El manto terrestre es la capa intermedia que se ubica entre la corteza y el núcleo. Posee unos 2.895 km de espesor, y se encuentra compuesto por una materia en estado viscoso, probablemente silicato de hierro y magnesio

El núcleo es la parte central de la estructura terrestre, una zona esférica de unos 3.500 km de radio. Basándose en el comportamiento que experimentan las ondas sísmicas al alcanzar este lugar, se ha podido deducir que su parte interna posee propiedades líquidas.

isostacia
Según la hipótesis de la isostasia, el espesor de la capa siálica es variable, aumentando en los relieves como montañas y disminuyendo en los mares.

El relieve

Corresponde a la configuración que adquiere la superficie terrestre, en la que están presentes las diferencias de altura, pendiente, volumen y muy especialmente la forma de ella. El proceso permanente de construcción y destrucción del relieve terrestre a lo largo de millones de años se denomina ciclo geológico.

Las formas resultantes que muestra el relieve de la superficie terrestre pueden agruparse en tres grupos: de primer orden, de segundo orden y de tercer orden.

Las de primer orden son los continentes y las cuencas oceánicas. Las de segundo orden están constituidas por aquellos relieves menores que se encuentran formando tanto las cuencas oceánicas (borde de los continentes, fondo de las cuencas oceánicas, dorsales o cordilleras marinas y fosas abisales), y las continentales (mesetas, llanuras, planicies, cuencas, alineaciones montañosas, tales como los Apalaches, los Urales, la Cordillera de los Andes y los Himalaya). Las de tercer orden son los rasgos de menor magnitud, es decir, detalles en el relieve de segundo orden, los cuales son producto de la acción de erosión y sedimentación de los distintos agentes del modelado (valles glaciares y fluviales, cuencas, mesetas, llanuras sedimentarias, aluviales, glaciares y costeras).

Las formas del relieve

El relieve terrestre que podemos observar viene a ser la consecuencia de una serie de modificaciones que afectan continuamente la superficie de la litosfera (corteza terrestre).

La estructura de una región depende de cómo se dispongan las rocas en la litosfera como consecuencia de la acción de las fuerzas internas o endógenas del diastrofismo o tectonismo y el vulcanismo. Es así como esta estructura puede ser horizontal, formada por rocas sedimentarias, o bien deberse a pliegues o fallas, que son fenómenos de origen interno. En resumen, el relieve no se mantiene siempre igual porque mientras se va formando por procesos internos, es modificado por fuerzas que actúan desde el exterior. Las fuerzas externas son el viento, el agua, las olas, los glaciares, las aguas de infiltración, la gravedad y los cambios de temperatura. Los efectos de estos factores en su conjunto reciben el nombre de modelado, al que nos referiremos más adelante.

Las fuerzas constructivas del relieve

Ya sabes que el relieve es una formación variable, donde se observan movimientos de ascenso y descenso cuyos orígenes son poderosas fuerzas que actúan en el interior de la Tierra. Estas fuerzas son conocidas como diastrofismo y vulcanismo.

El diastrofismo posee una gran importancia, por cuanto si no existiera no habría tierras emergidas y nuestro planeta quedaría cubierto por el mar. Esta fuerza -que puede ser vertical o lateral- genera movimientos que a veces ni siquiera se perciben, pero también es la causante de los violentos terremotos.

Aunque todavía no se conocen con certeza las causas del diastrofismo, por mucho tiempo predominó la teoría de que las capas situadas debajo de la litosfera, al irse enfriando, iban sufriendo una reducción en su volumen, lo que generaba los pliegues de la superficie terrestre. Otra teoría explicativa fue la isostasia, según la cual las rocas más livianas que forman los continentes flotan sobre las rocas más densas que forman los fondos oceánicos, produciéndose un equilibrio entre las secciones de la litosfera. Sin embargo, hoy día predomina la teoría de la tectónica de placas, formulada a mediados del siglo XX por Harry Hess, que permite dar una explicación más actualizada de los movimientos terrestres, especialmente los diastróficos.

Entre los movimientos endógenos están los denominados movimientos epirogénicos o formadores de continentes, que son lentos e imperceptibles y que se producen siempre en sentido vertical. Cuando los movimientos tectónicos se tornan violentos, se llaman orogénicos o formadores de montañas, y pueden dar origen a plegamientos, fallas y terremotos.

Los plegamientos y las fallas

Si las fuerzas diastróficas ejercen una presión lateral, se originan los plegamientos, que ocurren en zonas de rocas sedimentarias que poseen la suficiente plasticidad como para doblarse.

En los plegamientos es posible observar estratos deprimidos, que se sienten hacia la parte media y reciben el nombre de sinclinales.

Las fallas

Cuando las rocas tienen escasa plasticidad, al verse afectadas por las fuerzas diastróficas en vez de presentar plegamientos van a fracturarse. Es por esta razón que hay áreas donde se presentan fracturas de nivel debido a fuerzas diastróficas verticales, que en geografía se conocen como fallas. Esto provoca una parte elevada y una parte hundida. El plano de ruptura se denomina falla y el valor de desnivelación es el salto de falla.

Dependiendo de la forma en que se produzca el desplazamiento de los bloques fracturados, las fallas pueden ser normales, escalonadas, horizontales e invertidas. Si hay un bloque estrecho elevado entre dos fallas normales, el fenómeno se llama horst o pilar. Si se trata de un bloque estrecho hundido entre dos fallas normales se denomina graben o fosa.

Los terremotos y el volcanismo

Los terremotos son movimientos violentos de la corteza terrestre, y se producen básicamente a causa de dos fenómenos: el volcanismo y la actividad diastrófica. Si los estratos señalan direcciones opuestas en relación a la parte media, se denomina anticlinal. Se debe destacar que tanto los sinclinales como los anticlinales no constituyen formas de relieve sino que son maneras de disponerse de las capas sedimentarias o estratos.

Aunque la erupción de un volcán puede provocar movimientos sísmicos, estos por lo general son localizados y menos intensos que los de origen diastrófico.

Los terremotos ocurren en forma de sacudidas. La principal puede ser más extensa y durar desde varios segundos hasta dos minutos. Antes de esta puede haber pequeñas sacudidas de menor intensidad. Si estas se producen después de la sacudida principal se les llama réplicas.

Esta imagen muestra un detalle de los daños dejados por el terremoto ocurrido en Turquía en noviembre de 1999.

El punto donde se origina el terremoto -en el interior de la Tierra- se denomina hipocentro, y el punto que está encima del hipocentro, pero a nivel de la superficie terrestre, epicentro. Desde el epicentro surgen las ondas sísmicas superficiales causantes de las mayores catástrofes.

Es importante señalar que un sismo es un movimiento de tierra producido por el acomodamiento de las rocas de la litosfera. Cuando el sismo sacude con gran intensidad la Tierra se denomina terremoto.

Los terremotos pueden ocasionar grandes alteraciones en el relieve, como grietas y avalanchas, pero también variaciones en los cursos de agua. Por ejemplo, cuando los terremotos se producen en los fondos oceánicos o cerca de la costa se pueden originar grandes olas conocidas como tsunamis, que devastan enormes zonas, e incluso pueden recorrer grandes distancias hasta llegar a territorios que normalmente no son alcanzados por el mar.

Los sismos se miden según dos escalas: de Mercalli, que mide los efectos de un sismo y cuya escala va de 1 a 12 grados; y la de Richter, que mide la energía liberada por un sismo.

El volcán Villarrica, ubicado en la Novena Región, es uno de los cráteres más activos de suramerica

Las erupciones volcánicas ocurren cuando, a través de aberturas o grietas de la corteza terrestre, ascienden hasta la superficie materias incandescentes, gases y cenizas. En el interior de la Tierra hay rocas que se encuentran a una alta temperatura, denominadas magma. A pesar de esto, el magma se encuentra en estado sólido por acción de la fuerte presión ejercida por las capas superiores de la litosfera, pero puede ocurrir que algún movimiento diastrófico haga variar esta presión, con lo que el magma recupera su estado líquido y tiende a subir. Como la temperatura que posee es tan alta, en su ascenso funde las rocas de las capas superiores de la litosfera, pudiendo llegar a la superficie y provocar una erupción volcánica. El magma sube a través de una chimenea, cuyo extremo superior se llama cráter.

El volcán, entonces, puede definirse como una abertura de la superficie terrestre por la cual se expulsan rocas fundidas (lava), cenizas, polvo volcánico, vapor de agua, y gases como sulfuro y amoníaco, que forma un cerro producido por la acumulación de material surgido desde el interior de la Tierra.

Los volcanes pueden clasificarse en activos cuando entran en erupción con relativa frecuencia; durmientes, con ciertos signos de actividad eruptiva, y los extintos, que registraron actividad en períodos muy lejanos, pero que no muestran indicios de volver a reactivarse.

placas

Las placas tectónicas

Luego de investigaciones en las cordilleras oceánicas y retomando las ideas del científico alemán Alfred Wegener, apareció la teoría de la tectónica de placas. Esta sostiene que la parte superior de la Tierra (litosfera) está formada por bloques denominados placas, y pueden ser continentales u oceánicas. Las placas se mueven entre sí sobre una capa de rocas más blanda y viscosa (astenosfera), por efecto de corrientes de convección que se originan en el interior de la Tierra.

Debido a que las corrientes en la astenosfera poseen diferentes características, la forma de interacción entre placas varía, dependiendo del tipo de corteza en sus límites y de su movimiento. De acuerdo a lo anterior, se generan los siguientes fenómenos:

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La deriva hacia el oeste de América, según Wegener, comprimió los sedimentos que se habían acumulado en el borde Pacífico del continente determinando la formación de cadenas montañosas como las Rocosas y los Andes. 

Separación o zonas de abducción: el material magmático sale y se extiende sobre el fondo marino, donde se enfría y solidifica. Se forma un nuevo suelo en ambas direcciones, lo que provoca que las placas se alejen de las dorsales.

Acercamiento o zonas de subducción: ocurre cuando una placa se hunde debajo de otra. La placa que se sumerge se transforma hasta fundirse en el interior de la Tierra. Son áreas de intensa actividad volcánica y sísmica.

• Desplazamientos laterales: se produce un movimiento relativo entre dos placas con rozamiento en la falla. Estas pueden situarse tanto en la litosfera oceánica como en la continental. Un ejemplo de este tipo es la falla de San Andrés, que separa la placa de Norteamérica de la del Pacífico. El roce que se produce entre las placas provocan actividad sísmica.

paisaje
Este paisaje se halla modelado por numerosas franjas en terrenos formados por material de origen sedimentario.

Los agentes del modelado

El proceso del modelado del relieve incluye tres procesos geológicos: meteorización, transporte y sedimentación.

La denudación (proceso de degradación de la superficie terrestre) contempla dos fenómenos: la meteorización y la erosión. La principal diferencia entre ambos radica en que la meteorización solo desintegra y descompone las rocas; mientras que la erosión, además de desmenuzarlas, las transporta y las deposita.

Los materiales transportados se depositan en las áreas bajas de la superficie terrestre, o sobre la plataforma continental o insular. Esta etapa se conoce como sedimentación.

La meteorización, la erosión, el transporte (acarreo de materiales) y la sedimentación son efectuadas por los agentes del modelado, que son los ríos, las olas, los vientos y los glaciares.

Meteorización

El proceso de desintegración física y química de los materiales sólidos de la superficie de la Tierra bajo la acción de los agentes atmosféricos se denomina meteorización.

efectos
Los efectos combinados de los agentes meteorológicos dan como resultado impresionantes formas rocosas.

Existen dos tipos de meteorización: la mecánica o física, y la química. Mediante la acción física se desintegran los pedazos de roca en fragmentos cada vez más pequeños; mientras que por la acción química se descomponen los complejos minerales que forman las rocas. Los principales agentes mecánicos de la meteorización son los cambios de temperatura, la congelación y descongelación del agua, los cristales de sal y las raíces de las plantas. Estos agentes inciden más fuertemente en aquellos lugares de clima seco y en las altas montañas, donde las condiciones de temperaturas son extremas.

Se conoce como exfoliación al proceso por el cual las rocas van perdiendo sus capas exteriores por efecto de los cambios de temperatura.

Por otra parte, en las regiones donde la temperatura baja a menos de cero grados, el agua contenida en las grietas se congela, y como su volumen aumenta, la presión ejercida sobre las rocas es muy grande y termina desintegrándolas.

En zonas donde el viento es fuerte, el transporte de partículas de rocas y arena corroe la superficie de las rocas.

En cuanto a la meteorización química, ésta se desarrolla por acción del agua, los gases presentes en ella, las plantas y los animales. Estos agentes se potencian en climas húmedos, donde inciden, por ejemplo, hidratando las rocas y liberando ácidos que actúan químicamente en estas estructuras.

La erosión y la sedimentación

La erosión es el desgaste del relieve y se produce cuando el agua, el hielo o el viento arrastran la tierra o la roca meteorizada. La roca blanda es más susceptible de ser fragmentada y llevada luego por acción de la gravedad, que la roca dura.

Los agentes erosivos como el agua y el viento actúan mayormente cuando las condiciones del terreno son favorables, es decir, en regiones que registran un alto porcentaje de humedad o por el contrario donde son muy secas. Pero no solo los factores naturales pueden aumentar el riesgo erosivo, el hombre al intervenir el paisaje natural, también tiene mucha responsabilidad al respecto, especialmente cuando se deforestan amplias zonas de vegetación o se construye en lugares inapropiados.

El agua, el viento y el hielo transportan los fragmentos rocosos que acaban por depositarse sobre la superficie terrestre, con lo que se van creando otras formas de relieve, o bien llegan al mar y se acumulan como sedimentos en capas llamados estratos.

A pesar de lo negativo que puedan parecerte los procesos de meteorización y erosión, la verdad es que su incidencia en el relieve es importantísima, por cuanto hacen posible la conformación del manto rocoso llamado regolito, y además crean nuevas formas de relieve.

erosion

Agentes erosivos y su acción en el relieve

Agua: los ríos transportan fragmentos rocosos y erosionan el relieve de la zona por donde corren, modificándolo. Las aguas subterrá-neas dan origen a cavernas, puentes naturales y sumideros. Las lluvias provocan cambios en la superficie terrestre dando origen a dos principales relieves: las cárcavas (grietas) y los bad-lands (laberintos de crestas y cárcavas).
El agua de mar, con su incesante movimiento, es un importante agente modificador del relieve costero, a través de un proceso de abrasión.

Glaciares: forman las morrenas y pueden excavar valles en forma de U en las regiones montañosas.

Viento: al depositar grandes capas de polvo (llamado loess) origina suelos fértiles en zonas húmedas. Contribuye a la erosión marina al lanzar contra las costas las olas provocadas por su impulso, con lo que se forman acantilados y playas. La erosión eólica es frecuente en climas áridos y secos, y se desarrolla bajo dos procesos: deflación, en que el viento barre o levanta las partículas sueltas de una superficie o terreno; y corrosión o abrasión: la roca se desgasta a causa del continuo choque de las partículas arrastradas por el viento, produciendo alveolos o cavidades en las rocas .

roca
Roca de tipo metamórfico
PARA INVESTIGAR
¿En cuál de los tres tipos de rocas crees que se han encontrado los fósiles?

Las rocas

Dependiendo de cuál sea su origen, se distinguen tres tipos de rocas en la corteza terrestre:

• rocas magmáticas o ígneas
• rocas metamórficas
• rocas sedimentarias

Las primeras se forman por la solidificación de un magma, que es una porción de material terrestre que se encuentra mayoritariamente en estado líquido. Este proceso por el cual el magma se endurece se denomina magmatismo. Dependiendo de la manera en cómo ocurra el magmatismo, las rocas ígneas que se forman se pueden clasificar en extrusivas, cuando la roca fundida llega a la superficie y se enfría con rapidez (lavas, cenizas, basalto); y en intrusivas, que son las que se solidifican en el subsuelo y se enfrían con lentitud para producir rocas de grano grueso o grandes masas llamadas batolitos.

Las rocas metamórficas se producen por un proceso de transformación mediante el cual su composición mineral, su textura o ambas, cambian, creando una nueva roca por efectos de presión, temperatura y fluidos químicamente activos. En su origen las rocas metamórficas pueden ser ígneas o sedimentarias.

Las rocas sedimentarias, tal como su nombre lo indica, se forman de sedimentos. Esto es, de pedazos de otras rocas, e incluso de restos de animales, que se van acumulando en formas de capas o lechos de sedimentos. Con el paso del tiempo, estas capas se van comprimiendo hasta formar una masa sólida que origina las rocas sedimentarias.

Los fósiles 
Por si no lo sabes, los fósiles son partes de un ser vivo que se conservó petrificado mediante el proceso de llenar gradualmente sus poros con minerales transportados por las aguas subterráneas.

Estos asombrosos hallazgos poseen una enorme importancia para la investigación científica, por cuanto informan sobre la vida en el pasado, y ayudan a datar las rocas y ambientes. Por ejemplo, si una roca contiene el fósil de un animal que vivió en un determinado tiempo, se presume que esa roca también corresponde a ese período.

Para establecer la edad de los fósiles encontrados se utilizan distintos procedimientos, como el uranio-238 y el carbono-14, que es la forma radiactiva del carbono.

Formas superficiales del relieve

Los procesos internos de la Tierra se han encargado de crear las grandes formas del relieve terrestre, como los continentes, los sistemas montañosos o las depresiones oceánicas. Los procesos externos, relacionados con el clima y la fuerza de gravedad, nivelan este relieve y van dando paso a lo que podemos conocer como formas superficiales del relieve. Las más conocidas son las montañas, las mesetas, las colinas y las llanuras.

Las montañas son las formas del relieve de mayor elevación, con un tamaño establecido superior a los 1.000 metros sobre el nivel del mar. Sus laderas pueden ser abruptas o moderadas. El paisaje montañoso se caracteriza por los cambios significativos en el nivel del relieve.

En las mesetas el relieve se presenta llano y elevado. Es posible encontrar en este tipo de relieve valles estrechos y profundos que originan grandes desniveles. Las mesetas también se denominan altiplanicies o altiplanos.

Las colinas son parecidas a las montañas, pero las diferencias de nivel son menos marcadas. El relieve quebrado predomina sobre el llano, pero las formas son más pequeñas o redondeadas.

Las llanuras poseen un relieve casi horizontal, con irregularidades muy ligeras. La mayoría de estas formas de relieve se encuentran a poca altura sobre el nivel del mar. Hay llanuras creadas por los depósitos de los ríos, denominadas llanuras aluviales; otras son fondos de lo que fueron mares y lagos, y las terceras son las penillanuras, provocadas por agentes erosivos.

acantalidos
Altiplano
glaciar
El hielo que fluye a partir del circo forma la denominada lengua glaciar, que se comporta como un río congelado.

Los glaciares

Los glaciares pueden definirse como enormes masas de hielo que se mueven por efecto de la gravedad, siendo activos agentes en el modelado del relieve. Constituyen además una importante reserva de agua dulce. El caudal de muchos ríos originados en glaciares se utilizan para la producción de energía eléctrica.

La formación de los glaciares ocurre en las regiones de las nieves perpetuas; es decir, en aquellas zonas donde cae más nieve de la que se evapora, y que por tanto posee una capa permanente de nieve. Primero cae una neviza o hielo granular, el que finalmente se transforma en hielo compacto.

En las regiones polares las gruesas masas de hielo cubren las tierras casi por completo y son llamadas glaciares continentales.

En las altas montañas, el peso de la nieve y la acción del agua que se expande al congelarse forman depresiones semicirculares o circos, donde se deposita la nieve. El circo es el lugar de origen de los glaciares de valle, llamados así porque cuando se deposita un exceso de hielo comienza a descender y forma algo parecido a una lengua de hielo que se ensancha en su avance.

Los iceberg son témpanos o masas flotantes de hielo que pueden tener dos orígenes: la alimentación de los glaciares semipermanentes y el hielo marino que se funde después de cada invierno.

La erosión de los casquetes glaciares puede redondear las rocas duras o formar valles en U sobre las rocas blancas o en los fondos de los valles de los ríos. Los depósitos glaciares se denominan drift y pueden ser estratificados, que son sedimentos depositados por las aguas de los lagos y ríos que originan un glaciar; y tilitas o mezcla de fragmentos rocosos depositados directamente en el glaciar, como las morrenas.

El poder erosivo de los glaciares es muy grande, no tanto por el hielo sino por los pedazos de roca que contiene. Su enorme capacidad de transporte hace que gran cantidad de material pueda ser arrastrado y formar las morrenas o acumulaciones de piedra.

En la actualidad los glaciares muestran una tendencia a disminuir, debido al fenómeno de calentamiento global de la Tierra, que ha significado el ascenso en la temperatura promedio de la atmósfera, y por lo mismo el derretimiento de los hielos.

El suelo

suelo
El suelo es la base de la vida humana. Por eso resulta imprescindible mantenerlo en condiciones adecuadas.

Uno de los principales recursos que brinda la naturaleza al hombre es el suelo, donde crecen los vegetales que se utilizan para servir de alimento al hombre y a los animales.

Pero para que esta formación exista, es necesario un largo y complejo proceso de descomposición de las rocas, en el cual intervienen factores físicos, químicos y biológicos. La interacción de estos provoca la desintegración de los minerales que, unidos a los restos de animales y plantas en forma de materia orgánica, originan el suelo.

Los seres vivos, además de aportar materia orgánica, contribuyen a destruir la roca madre, y junto con los agentes climáticos toman parte en la mezcla de sustancias del suelo y en su distribución horizontal.

Las sustancias de desecho, tanto de animales como de vegetales (incluidos sus cuerpos al morir), son las únicas fuentes de materia orgánica del suelo, que le proporciona componentes esenciales para el crecimiento de la fauna y la flora. Esta materia orgánica incorporada al suelo almacena mayor cantidad de energía (obtenida del sol por la fotosíntesis) que la materia inorgánica a partir de la cual se sintetizó. Por tanto, los seres vivos contribuyen a la formación del suelo aportando no solo materiales sino también energía.

Algunos factores, como la presencia de distintos tipos de minerales, las variaciones climáticas, la altura sobre el nivel del mar y la latitud geográfica, determinan una gran diversidad de suelos, la cual se manifiesta en las características físicas y químicas de éstos. Otros fenómenos que se presentan en el suelo son el exceso de acidez y la salinidad, que imposibilitan su adecuado aprovechamiento.

Un suelo óptimo
fumigacionEl suelo debe poseer ciertas características para poder ser fértil y proporcionar de este modo las condiciones adecuadas para la vida. Por lo mismo, hay acciones que pueden contribuir a su óptimo mantenimiento.

• Se debe restituir, por medio de la fertilización, los nutrientes que las plantas o el agua van extrayendo desde el suelo.
• Evitar las talas y los desmontes desmedidos, así como las quemas, fundamentalmente en las laderas, ya que la erosión es el mayor peligro que puede amenazar a un suelo.
• Los surcos, en las zonas de alta pendiente, se deben hacer en forma perpendicular a ésta, de manera que el agua, al correr, no arrastre el suelo.
• Proporcionar al suelo la cobertura vegetal necesaria para evitar la erosión, con el fin de impedir la destrucción de la vegetación natural, que acelera los procesos erosivos artificiales. El abuso continuo de la Tierra por exceso de explotación del suelo conducen a la ruina total e irremediable del planeta.
• Evitar la contaminación que provoca el uso indiscriminado de productos químicos en la actividad agrícola.

 

Fundación Educativa Héctor A. García