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L  a  G r a n  E n c i c l o p e d i a   I l u s t r a d a  d e l   P r o y e c t o  S a l ó n  H o g a r

 

Autor Desconocido

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que éste había alcanzado.

Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:

—Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo, ¿cómo puedo hacerlo?
A lo que el hombre respondió:
—Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una en cada lugar donde vayas.

El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.

Volvió donde el sabio y le dijo:
—Ya he terminado.  A lo que el sabio contestó:
—Esa es la parte más fácil.  Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste.  Sale a la calle y búscalas.

El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.  Al volver, el hombre sabio le dijo:

—Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho.

Por lo cual el perdón es lo único que hará ¡que tu saco se llene de plumas nuevamente!
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No Esperes Demasiado para Decir Lo que Sientes

Autor Desconocido

Había una vez un chico que nació enfermo.  Una enfermedad que no tenía cura.  Con 17 años y podría morir en cualquier momento.  Siempre vivió en su casa, bajo el cuidado de su madre. Ya estaba harto y decidió salir sólo por una vez. Le pidió permiso a su madre y ella aceptó. Caminando por su manzana vio muchas tiendas. Al pasar por una tienda de música y ver el aparador, notó la presencia de una niña muy tierna de su edad.

Fue amor a primera vista.  Abrió la puerta y entró sin mirar nada que no fuera ella.  Acercándose poco a poco llegó al mostrador donde se encontraba ella.  Ella lo miró y le dijo sonriente:

¿Te puedo ayudar en algo?

Mientras él pensaba que era la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida, sintió deseos de besarla en ese mismo instante. Tartamudeando le dijo:

Sí, eeehhh, uuuhhh... me gustaría comprar un CD.

Sin pensar, tomó el primero que vio y le dio el dinero.

¿Quieres que te lo envuelva?, preguntó la niña sonriendo de nuevo.

Él respondió que sí, moviendo la cabeza; y ella fue al almacén para volver con el paquete envuelto y entregárselo.  Él lo tomó y salió de la tienda.  Se fue a su casa, y desde ese día en adelante visitó la tienda todos los días para comprar un CD.  Siempre se los envolvía la niña para luego llevárselos a su casa y meterlos en su armario.

Él era muy tímido para invitarla a salir y aunque trataba, no podía.  Su mamá se enteró de esto e intentó animarlo a que se atreviera, así que al siguiente día se armó de coraje y se dirigió a la tienda.

Como todos los días compró otra vez un CD, y como siempre, ella se fue atrás para envolverlo.  Él tomó el CD; y mientras ella no estaba viendo, rápidamente dejo su teléfono en el mostrador y salió corriendo de la tienda.

¡¡¡Ringggg!!!  Su mama contestó:

¿Bueno?  Era la niña, pregunto por su hijo, y la madre desconsolada comenzó a llorar mientras decía:

¿Que, no sabes?...murió ayer.

Hubo un silencio prolongado, excepto los lamentos de la madre.  Más tarde; la mamá entró en el cuarto de su hijo para recordarlo.  Ella decidió empezar por ver su ropa, así que abrió su armario.  Para su sorpresa se topó con montones de CDs envueltos Ni uno estaba abierto.

Le causó curiosidad ver tantos y no se resistió; tomó uno y se sentó sobre la cama para verlo; al hacer esto, un pequeño pedazo de papel salió de la cajita plástica. La mamá lo recogió para leerlo y decía:

"¡¡¡Hola!!!, estás súper guapo, ¿quieres salir conmigo? TQM....Sofía.

De tanta emoción la madre abrió otros y otros pedazos de papel en varios CD; y estos decían lo mismo....

Moraleja:
Así es la vida, no esperes demasiado para decirle a ese alguien especial lo que sientes.  Díselo hoy.  Mañana puede ser muy tarde.
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No Discutas Con los Niños

Autor Desconocido
  
 

Una niñita le estaba hablando de las ballenas a su maestra.  La profesora dijo que era físicamente imposible que una ballena se tragara a un ser humano porque aunque era un mamífero muy grande su garganta era muy pequeña.  La niña afirmó que Jonás había sido tragado por una ballena.

Irritada, la profesora le repitió que una ballena no podía tragarse ningún humano; físicamente era imposible.  La niñita dijo:

—Cuando llegue al cielo le voy a preguntar a Jonás.
La maestra le preguntó:
— ¿Y qué pasa si Jonás se fue al infierno?
La niña le contestó:
—Entonces le toca a usted preguntarle.

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Una maestra de Jardín Infantil estaba observando a los niños de su clase mientras dibujaban.  Ocasionalmente se paseaba por el salón para ver los trabajos de cada niño.  Cuando llegó a donde una niñita trabajaba diligentemente, le preguntó qué estaba dibujando.  La niña replicó:

Estoy dibujando a Dios.
La maestra se detuvo y dijo:
Pero nadie sabe cómo es Dios.
Sin pestañear, y sin levantar la vista de su dibujo, la niña contestó:
Lo sabrán dentro de un minuto.

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Una honesta niña de siete años admitió calmadamente a sus papás que Luis Miguel la había besado después de la clase.

¿Cómo sucedió eso?, preguntó asombrada su mamá.
No fue fácil, admitió la pequeña señorita, pero tres niñas me ayudaron a agarrarlo.

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Un día una niñita estaba sentada observando a su mamá lavar los platos en la cocina.  De pronto notó que su mamá tenía varios cabellos blancos que sobresalían entre su cabellera oscura. Miró a su mamá y le preguntó inquisitivamente:

—¿Por qué tienes algunos cabellos blanco, mami?
Su mamá le contestó:
—Bueno, cada vez que haces algo malo y me haces llorar o me pones triste, uno de mis cabellos se pone blanco.

La niñita digirió esta revelación por un rato y luego dijo:
—Mami, ¿por qué TODOS los cabellos de mi abuelita están blancos?

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Un niñito de tres años fue con su papá a ver una camilla de gatitos recién nacidos.  De regreso a casa, le informó apresuradamente a su mamá que había dos gatitos y dos gatitas.

— ¿Cómo supiste? —le preguntó su mamá.
—Papá los levantó y miró por debajo —replicó el niño—
.  Creo que allí tienen la etiqueta.

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Todos los niños habían salido en la fotografía y la maestra estaba tratando de persuadirlos a cada uno de comprar una copia de la fotografía del grupo.

—Imagínense qué bonito será cuando ya sean grandes todos y digan: allí está Catalina, es abogada; o también ese es Miguel, ahora es doctor.

Sonó una vocecita desde atrás del salón:

—Y allí está la maestra. Ya se murió.

Moraleja:  No discutas con los niños.
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Cultivo

¿QUIEN PUEDE HACER QUE AMANEZCA?, Anthony de Mello, S.J.

Un forastero que andaba en busca de las cosas divinas le preguntó al Maestro cómo podría, cuando regresara a su país, distinguir entre un verdadero maestro y uno falso.

 El Maestro le dijo:
El bueno propone prácticas; el mal maestro propone teorías.
Pero, ¿cómo podré distinguir entre una práctica buena y una práctica mala?
Del mismo modo que un agricultor distingue entre un cultivo bueno y un cultivo malo.
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El Valor de la Mujer

Autor Desconocido

Cuenta la leyenda que al principio del mundo cuando Dios decidió crear a la mujer encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer.  Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:

Tomó la redondez de la luna,
Las suaves curvas de las olas,
La tierna adhesión de la enredadera,
El trémulo movimiento de las hojas,
La esbeltez de la palmera,
El tinte delicado de las flores,
La amorosa mirada del ciervo,
La alegría del sol y las gotas del llanto de las nubes,
La inconstancia del viento y la fidelidad del perro,
La timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real,
La suavidad de la pluma de un cisne y la dureza del diamante,
La dulzura de la paloma y la crueldad del tigre,
El ardor del fuego y la frialdad de la nieve.
Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre.

Después de una semana, vino el hombre y le dijo:
¡¡¡Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, parece que se divierte al hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella!!!
Bien, contesto Dios y tomó a la mujer.

Paso otra semana, volvió el hombre y le dijo:
Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al contacto. Me cuidaba y protegía cuando lo necesitaba, me daba dulzura, ternura, comprensión y amor sin condiciones, por favor, Dios, devuélvemela, ¡¡¡porque no puedo vivir sin ella!!!
Ya veo, dijo Dios, ahora valoras sus cualidades, eso me alegra muchoClaro que puedes tenerla de nuevo, fue creada para ti, pero no olvides cuidarla, amarla, respetarla y protegerla, porque de no hacerlo corres el riesgo de quedarte de nuevo sin ella...
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El Paquete de Galletas

Autor Desconocido

Una noche estaba una mujer en un aeropuerto esperando varias horas antes de que partiera su propio vuelo. Mientras esperaba compró un libro y un paquete de galletas para pasar el tiempo.  Buscó asiento y se sentó a esperar. Estaba muy absorta leyendo su libro, cuando de repente notó que el joven que se había sentado a su lado estiraba la mano, con mucha frescura agarraba despreocupadamente del paquete de galletas que estaba entre ellos y comenzaba a comerlas, una a una. No queriendo hacer una escena ella trató de ignorarlo.  Un poco molesta la señora comía las galletas y miraba el reloj, mientras que el joven ladrón de galletas, sin vergüenza casi también se las estaba acabando.  La señora se empezó a irritar más y pensaba para sí misma:

"Si no fuese yo tan buena y educada, ya le hubiera dejado un moretón en el ojo a este atrevido".

Cada vez que ella comía una galleta, él también se comía otra. El diálogo de sus miradas continuaba cuando se quedaba una, se preguntaban quién lo haría.  Con suavidad y con una sonrisa nerviosa, el joven alargó la mano, tomó la última galleta, la partió en dos y le ofreció la mitad a la señora mientras se comía la otra mitad.  Ella tomó media galleta bruscamente de su mano y pensaba:

"¡Qué hombre más insolente! ¡Qué mal educado! ¡Ni siquiera me dio las gracias!  Nunca antes había conocido a alguien tan fresco..."

Suspiró con ansias cuando su vuelo fue anunciado. Tomó sus maletas y se dirigió a la puerta de embarque rehusándose a mirar en dirección en donde estaba sentado aquel ladrón ingrato.  Después de haber abordado el avión y de estar sentada confortablemente, buscó otra vez su libro que ya casi había terminado de leer.  Al buscar su libro dentro su bolsa se quedó talmente sorprendida cuando encontró el paquete de galletas casi intacto.

"Si mis galletas están aquí", ella pensó y apesadumbrada, "las otras eran suyas, y trató de compartirlas conmigo."

Demasiado tarde para pedirle disculpas al joven, se dijo lenta con mucho pesar, que ella había sido la insolente, la mal educada, la ladrona y no lo sabía.

¿Cuantas veces en nuestras vidas, hemos sabido con certeza que algo era de cierta forma solo para luego descubrir que lo que creímos era la verdad. . . no lo era?   Cuántas veces la desconfianza instigada en nosotros hace que juzguemos injustamente a otras personas con ideas preconcebidas, muchas veces alejadas de la realidad.

Por eso pensemos muy bien antes de juzgar a otros. Demos siempre el beneficio de la duda antes de pensar mal de los demás.
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La Forja del Alma

Autor Desconocido

Lynell Waterman cuenta la historia del herrero que, después de una juventud llena de excesos, decidió entregar su alma a Dios.  Durante muchos años trabajando ahincadamente, practicaba la caridad, pero, a pesar de todas su dedicaciones nada perecía andar bien en su vida, muy por el contrario, sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.  Una hermosa tarde un amigo que lo visitaba, y que sintió compasión por su situación, le comentó:

Realmente es muy extraordinario que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado.

El herrero no respondió en seguida pues ya había pensando en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida, sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar, y terminó por encontrar la explicación que buscaba.  He aquí lo que dijo el herrero:

En este taller yo recibo el acero así, sin trabajar, y debo transformarlo en espadas.
¿Sabes tú cómo se hace esto?
Primero, caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone al rojo vivo. Enseguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo muy pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada.  Luego la sumerjo en un balde de agua fría y el taller entero se llena con el ruido el vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura.  Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta: una sola vez no es suficiente.

El herrero hizo una larga pausa, y siguió:
A veces el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento.  El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás he de transformarlo en una buena hoja de espada.  Y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería.

Hizo otra pausa más y el herrero terminó:
Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones.  Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la cosa que pienso es:  "Dios mío, no desistas hasta que yo consiga tomar la forma que Tú esperas de mí.  Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas."
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Los Humanos Con Una Sola Ala

Autor Desconocido

Un día un ángel se arrodilló a los pies de Dios y habló:

—Señor, visité toda tu creación Fui a todos los cantos. Estuve en todos los lugares.  Vi que eres parte de todas las cosas.  Y por eso vine hasta Ti, Señor, para tratar de entender ¿por qué cada una de las personas sobre a tierra tiene apenas un ala?  Los ángeles tenemos dos.  Podemos ir hasta el Amor que el Señor representa siempre que lo deseamos.  Podemos volar hacia la libertad siempre que queramos. Pero los humanos con su única ala no pueden volar.  No podrán volar con apenas un ala...

Dios respondió:
—Sí,
Yo sé eso. Sé que hice a los humanos solamente con un ala...

Intrigado el ángel quería entender y preguntó:
—Pero, por qué el Señor dio a los hombres solamente un ala cuando son necesarias dos alas para que puedan volar?

Sin prisa, Dios respondió:
—Ellos pueden volar sí, mi ángel.  Di a los humanos apenas una sola ala para que ellos pudiesen volar más y mejor que Yo o vuestros Arcángeles.  Para volar, mi pequeño amigo, tú  precisas de tus dos alas.  Y aunque libre, tú estás solo... Mas los humanos... los humanos con su única ala precisaran siempre dar las manos a alguien a fin de tener sus dos alas.  Cada uno ha de tener un par de alas... Cada uno ha de buscar su segunda ala en alguien, en algún lugar del mundo... para que se complete su par.  Así todos aprenderán a respetarse y a no quebrar la única ala de la otra persona, porque pueden estar acabando con sus propias chances de volar.  Así
, mi ángel, ellos aprenderán a amar verdaderamente a la otra persona... Aprenderán que solamente permitiéndose amar ellos podrán volar.  Tocando el corazón de otra persona ellos podrán encontrar el ala que les falta y podrán finalmente volar.  Solamente a través del amor podrán llegar hasta donde Yo Estoy... así como lo haces tú, mi ángel.  Y ellos nunca, nunca estarán solitarios al volar.

Que Usted, si aún no ha encontrado su otra ala, que un día muy cercano, la encuentre.  Y se alcen los dos en magnífico vuelo.
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Explicación de la Historia de Pinocho

Autor Desconocido

 

El cuento de Pinocho es la historia del alma humana en su viaje de evolución espiritual. Pinocho es creado bajo la influencia de dos personajes, uno masculino y otro femenino (que simbolizan los dos aspectos de Dios.)

Es tallado por el carpintero Geppetto, y el Hada Azul le da vida.  Al mismo tiempo, el Hada elige a un grillo llamado Pepito y le encomienda una misión: permanecer junto a Pinocho y ser su conciencia ( Esto significa que Dios pone junto a cada alma la conciencia de la verdad, que la acompaña siempre dentro de si misma.)

El mayor deseo de Geppetto es que Pinocho llegue a ser un niño de verdad. Y sabe que su deseo sólo puede hacerse realidad si Pinocho aprende y crece, por lo que lo envía a la escuela, (nuestro desenvolvimiento es un proceso de aprendizaje permanente.)

 Pinocho sale por la puerta principal conducido por su padre, y lo hace cargado de propósitos, con el anhelo profundo de convertirse en algo superior: en un niño de verdad. Pero cuando sale al mundo surgen los problemas.  Haciendo uso de su libertad recién descubierta, Pinocho toma algunas decisiones equivocadas, y sucumbe ante la tentación del orgullo.  A pesar de las protestas de Pepito Grillo sigue a Juan el Honrado y se une a una compañía de circo.  (La característica fundamental del alma es el libre albedrío que podamos en cada momento elegir.)

 En su representación teatral Pinocho recibe grandes aplausos, y está muy contento, pero después de la actuación lo encierran en una jaula (El dejarnos llevar por el orgullo, por el "yo", puede darnos placer, pero a la larga siempre produce dolor, porque esclaviza el alma.)

El Hada Azul acude junto a él, preguntándole la causa de su encierro, y Pinocho intenta justificarse ante ella diciendo mentiras; pero con cada mentira que dice le crece la nariz.  Entonces Pinocho descubre que el mal no puede ocultarse, y reconoce sus errores con honestidad, arrepintiéndose de ellos (lo mismo ocurre con nosotros; mientras nos auto justificamos y no reconocemos nuestros errores ante Dios y ante nosotros mismos, no podemos aprender.)

 El Hada entonces le libera y recibe otra oportunidad. Pepito Grillo está decidido ayudar a Pinocho a no salirse del buen camino, pero tardan poco en presentarse nuevas tentaciones. Vuelve aparecer Juan el Honrado, que le invita a la Isla del Placer, un lugar donde los niños pueden divertirse todo el día y satisfacer todos sus deseos. Pinocho no puede resistir la atracción de viajar a la Isla y se une al grupo.  (Nuestra gran tentación es no tener que esforzarnos, recibirlo todo a cambio de nada.)

Y ocurre que cuando Pinocho y los demás niños llevan en la Isla demasiado tiempo, empiezan a convertirse en burros y a olvidarse incluso de hablar.  (Lo mismo pasa con el alma humana, cuando se embrutece por la indiferencia y la satisfacción permanente del deseo; se olvida de quién es y de cuál es su misión.)

Pero Pinocho se da cuenta a tiempo. Cuando descubre que les están saliendo orejas y rabo de burro, se dirige a Pepito Grillo para pedirle ayuda. Esto le salva, porque Pepito Grillo sabe cómo puede escaparse de la Isla. En cuanto están libres empiezan a buscar a Geppetto. Pero vuelven a su casa y descubren que ha desaparecido; ha ido a buscar a Pinocho.  (Esta imagen tiene una importancia fundamental, pues nos da a entender que no sólo buscamos nosotros a Dios, sino que Dios nos busca a nosotros también.)

Pinocho recibe indicaciones sobre el paradero de su padre. Podrá encontrarlo en el fondo del mar, en el vientre de una gran ballena que se tragó la barca de Geppetto.  (El animal marino es un antiguo símbolo de la reconciliación del espíritu y la materia. El mar es un símbolo del inconsciente. Así, el cuento nos dice que encontraremos nuestra inspiración espiritual, nuestra verdadera naturaleza, en nuestro propio yo inconsciente, en el fondo de nosotros mismos.)

Cuando Pinocho y Pepito Grillo buscan a Geppetto en el mar, los traga la misma ballena. En el vientre de ésta tiene lugar una alegre reunión de Pinocho con su padre, pero pronto se dan cuenta que deben escaparse para seguir juntos a la luz del día y en tierra firme.  (Dicho de otro modo, nuestro viaje espiritual no termina cuando empezamos a reencontrarnos con nuestras profundidades espirituales en nuestros sueños, en nuestras oraciones, o en nuestras meditaciones. El paso siguiente es llevar este estado superior de la conciencia a la vida diaria, y eso suele ser lo más difícil.)

En el cuento, Pinocho tiene un plan. Se le ocurre un modo de escapar que requiere mucha fuerza y valor, y lo consigue. Pero cuando están en medio del mar, Geppetto parece que se va ahogar y Pinocho se sacrifica para salvarle.  (Y esta es precisamente la clave, lo que le va hacer merecedor de ser un niño de verdad; el amor desinteresado. Cuando la necesidad del otro es más importante que la mía, cuando "yo" dejo de ser yo y el centro de mi vida, se abre la puerta que deja paso al milagro.)

Al volver Geppetto en sí en la playa, se encuentra a su lado el cuerpo sin vida de su hijo. Muy afectado se lo lleva a casa y lo deposita en la cama. Pero la acción de amor del niño, dando su vida por su padre, le ha hecho merecedor de ser un niño de verdad. Este resucita y se cumple así su destino; ser un niño verdadero.  (Este cuento es el símbolo de nuestro propio viaje de desenvolvimiento espiritual.)

El significado de la vida es que seguimos el proceso de reconocer nuestra verdadera naturaleza en Dios: Conscientes y co-creadores.  Toda la clave para ello es el amor, la ofrenda desinteresada, que significa a su vez la renuncia al "yo" personal y egoísta.  El propósito de la vida que compartimos todos los hombres es manifestar en lo finito lo infinito, llevar lo divino a lo humano, dar expresión individual a nuestras cualidades espirituales.
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El Desconsolado Agente de Bolsa

¿QUIEN PUEDE HACER QUE AMANEZCA?, Anthony de Mello, S.J.

El desconsolado agente de bolsa, que había perdido una fortuna, acudió al monasterio en busca de paz interior.  Pero estaba demasiado turbado para meditar.

Una vez que aquel hombre se hubo ido, el Maestro, a modo de indirecta, dijo una sola frase: "Los que duermen en el suelo nunca se caen de la cama."
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Grandes Charcos Fangosos y Soleados Dientes de León

Autor Desconocido.  Original en Inglés, traducción.

Cuando miro un bancal de dientes de león, veo un montón de maleza que se va a apoderar de mi solar.  Mis niños ven flores para mami y soplan sobre la blanca pelusa en la que se puede hacer un deseo.

Cuando miro a un viejo borracho y él me sonríe, veo una persona maloliente, sucia, que quiere probablemente dinero y miro en otra dirección.  Mis niños ven a alguien que les sonríe y ellos le responden sonriendo.

Cuando oigo música que me encanta, sé que no puedo llevar la melodía y no tengo mucho ritmo así que me siento cohibido y escucho.  Mis niños sienten el ritmo y se mueven con él.  Cantan las palabras.  Si no las saben, inventan las propias.

Cuando siento el viento sobre mi cara, me tenso contra él.  Siento que me despeina y me hace retroceder cuando camino.  Mis niños cierran los ojos, abren sus brazos y vuelan con él, hasta que caen en tierra riéndose.

Cuando rezo, yo digo a Ti y Tú y otórgame esto, dame eso.  Mis niños dicen, "Hola, Dios! Gracias por mis juguetes y mis amigos.  Por favor aléjeme de los malos sueños esta noche.  Discúlpeme pero no quiero ir al Cielo todavía.  Extrañaría a mi Mami y Papi."

Cuando veo un charco de fango, me paro a un lado de él.  Veo zapatos enlodados y alfombras sucias.  Mis niños se sientan en él.  Ellos ven represas para construir, ríos para cruzar y gusanos con los cuales jugar.

¿Me pregunto si se nos dan niños para que les enseñemos o para que aprendamos de ellos?

¡¡No sorprende que Dios ame a los niñitos!!  Disfrute las pequeñas cosas de la vida, porque un día Ud. puede mirar hacia atrás y darse cuenta que eran ellas las cosas grandes.

Le deseo GRANDES CHARCOS FANGOSOS y SOLEADOS DIENTES DE LEÓN.
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¿Dónde Están las Manos de Dios?

Autor Desconocido

Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de recursos para defender sus derechos
, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando contemplo a esta anciana olvidada
, cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando veo al moribundo en su agonía llena de dolor
, cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol, cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos sin rumbo ni destino
, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando a esa chiquilla
, que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar su existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale a vender su cuerpo, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico, su miserable cajita de dulces sin vender, cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán titiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito, cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanzas vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto: ¿
Dónde estarán las manos de Dios?

""""""""""""""""""""""""""""""""""""""

Y me enfrento a Él y le pregunto:

— ¿Dónde están tus manos, Señor?, para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados.

Después de un largo silencio escuche su voz que me reclamó:

—No te das cuenta que tú eres mis manos, atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar estrellas.

Y comprendí que las manos de Dios somos "TÚ y YO", los que tenemos voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y justo, aquellos cuyos ideales sean tan altos que no puedan dejar de acudir a la llamada del destino, aquellos que, desafiando el dolor, la crítica y la blasfemia se reten a sí mismos para ser las manos de Dios.

—Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían dar, te pido perdón por el amor que me distes y que no he sabido compartir, las debo de usar para amar y conquistar la grandeza de la Creación.

El mundo necesita esas manos, llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día, a forjar una nueva civilización, que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías porque entregaron todo el amor para lo que fueron creadas y Dios seguramente dirá:

—¡ESAS SON MIS MANOS!
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Dormitando Mientras se Lee el Corán

Contado por Paulo de Coelho

Saadi de Shiraz contaba la siguiente historia:

“Cuando era niño yo solía rezar con mi padre, mis tíos y primos. Todas las noches nos juntábamos para escuchar un trozo del Corán.

"Una de esas noches, cuando mi tío leía, me di cuenta que la mayoría de los presentes estaba dormitando. Entonces le comenté a mi padre:
Ninguno de estos dormilones es capaz de permanecer atento a las palabras del profeta. ¡Jamás llegarán a Dios!

"Y mi padre respondió:
Hijo querido, busca tu camino con fe y deja que cada uno se preocupe de sí. Tal vez en sus sueños ellos están conversando con Dios. Para mí sería mil veces preferible que hubieras estado durmiendo con ellos a tener que escuchar este duro juicio y esta condena”.
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La Acción del Viejo Rabino

Contado por Paulo de Coelho
 

El rabino Elimelekh había hecho una hermosa prédica y ahora volvía a tierra natal.  Para homenajearlo y mostrar gratitud, los fieles decidieron seguir el carruaje de Elimelekh hasta que saliera de la ciudad.

En determinado momento el rabino paró el carruaje, le pidió al cochero que siguiera adelante sin él y pasó a acompañar al pueblo.

—Bello ejemplo de humildad, dijo uno de los hombres a su lado.
—No existe ninguna humildad en mi gesto, sino solamente un poco de inteligencia.  Ustedes aquí afuera están haciendo ejercicio, cantando, bebiendo vino, confraternizando, conociendo nuevos amigos, y todo por causa de un viejo rabino que vino a hablar sobre el arte de la vida.  Entonces dejemos que mis teorías sigan en ese carruaje, porque yo quiero participar de la acción, respondió Elimelekh.
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Rezando por la Salud de Todos

Historia Budista contada por Paulo de Coelho

Un labrador que tenía a su esposa enferma le encomendó una serie de oraciones a un sacerdote budista. El sacerdote empezó a rezar, pidiéndole a Dios que curara a todos los enfermos.

—Un momento —interrumpió el labrador— Yo le pedí que rezara por mi esposa y usted está pidiendo por todos los enfermos.
—Estoy rezando por ella.
—Pero pide por todos.  Puede terminar beneficiando a mi vecino, que también está enfermo, y yo no lo estimo.
—Usted no entiende nada de curaciones —dijo el monje, apartándose—. Al pedir por todos los enfermos, estoy uniendo mis oraciones a las de millones de personas que se encuentran ahora rezando por sus enfermos. Sumadas, estas voces llegan hasta Dios y benefician a todos. Divididas, ellas pierden su fuerza, y no llegan a ninguna parte.
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El Buscador de la Verdad

Autor Desconocido

Cuentan que un Buscador de la Verdad salió en cierta ocasión a los caminos del mundo.  Y allí, en el gran cruce del mundo, interrogó a sus hermanos:

—Decidme, ¿cuál es la verdad?

—Busca la filosofía —respondieron los filósofos.
—No —argumentaron los políticos—
.  La verdad está en el servicio.
—Entra a las catedrales —le aseguraron los clérigos.
—Sin duda, la verdad es la sabiduría —declararon los sabios.
—-Renuncia a todo —esgrimieron los ascetas.
—Contempla y ensalza las maravillas del Señor —le anunciaron los místicos.
—Acata y cumple las leyes —señalaron los gobernantes.
—Conócete a ti mismo —cantaron los guardianes del esoterismo
.
—La verdad está en los números sagrados —dedujeron los cabalistas.
—Vive los placeres —aconsejaron los epicúreos.
—Únete a nosotros —le gritaron los revolucionarios
.
—La verdad es un mito —respondieron los escépticos
.
—Vive y deja vivir —clamaron los existencialistas.
—El pasado es la única verdad —lamentaron los nostálgicos
.

Confundido aquel humano se dejó caer sobre el polvo del camino, mientras aquella multitud se alejaba cantando y reivindicando "su" verdad.

En eso acertó a pasar junto al hombre un venerable anciano que portaba un refulgente diamante.
— ¿Quién eres?, preguntó el derrotado
Buscador de la Verdad.
Y el anciano, mostrándole el diamante, contestó:
—SOY EL GUARDIÁN DE LA VERDAD.
— ¿La Verdad? ¿Es que existe?
El anciano sonrió y aproximando la gema al rostro del humano, replicó:
—La VERDAD
, como este tesoro, tiene mil caras.  A cada uno corresponde averiguar cuál le toca.
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El Falso Místico

¿QUIEN PUEDE HACER QUE AMANEZCA?, Anthony de Mello, S.J.

— ¿Cómo podemos distinguir entre el verdadero y el falso místico?, preguntaron unos discípulos desmedidamente interesados por lo misterioso y lo oculto.
— ¿Cómo podéis distinguir entre el que duerme de verdad y el que finge dormir?, replicó el Maestro.
— No hay manera de distinguirlos.  Sólo el durmiente sabe cuándo está fingiendo, dijeron los discípulos.
El Maestro sonrió.

Más tarde dijo:
— El que finge dormir puede engañar a otros, pero no a sí mismo. Desgraciadamente, el falso místico puede engañar tanto a los demás como a sí mismo.
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La Historia de "La Última Cena" de Leonardo Da Vinci

Autor Desconocido

Existe una anécdota del gran pintor, escultor e inventor, Leonardo Da Vinci, acerca de su pintura "La Última Cena", una de sus obras más copiadas y vendidas en la actualidad.

Tardó 20 años en hacerla debido a que era muy exigente al buscar a las personas que servirían de modelos.  Tuvo problemas en iniciar la pintura porque no encontraba al modelo para representar a Jesús, quien debía reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos sentimientos.  Así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil.  Por fin, encontró a un joven con esas características, fue el primero que pintó.  Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando pendiente a Judas Iscariote, pues no daba con el modelo adecuado.  Éste debía ser una persona de edad madura y mostrar en el rostro las huellas de la traición y la avaricia. Por lo que el cuadro quedó inconcluso por largo tiempo, hasta que le hablaron de un terrible criminal que habían apresado.  Fue a verlo, y era exactamente el Judas que él quería para terminar su obra, por lo que solicitó al alcalde le permitiera al reo que posara para él.  El alcalde, conociendo la fama del maestro Da Vinci, aceptó gustoso y llevaron al reo custodiado por 2 guardias y encadenado, al estudio del pintor.

Durante todo el tiempo que posó el reo no dio muestra de emoción alguna por haber sido elegido como modelo, mostrándose demasiado callado y distante.  Al final, Da Vinci, satisfecho del resultado, llamó al reo y le mostró la obra; cuando el reo la vio, sumamente impresionado, cayó de rodillas, llorando.

Da Vinci, extrañado, le pregunto el por qué de su actitud, a lo que el preso respondió:
—Maestro Da Vinci, ¿es que acaso no me recuerda?
Da Vinci observándolo fijamente le contesta:
—No, nunca antes lo había visto.
Llorando y pidiendo perdón a Dios, el reo le dijo:
—Maestro, yo soy aquel joven que hace 19 años usted escogió para representar a Jesús en este mismo cuadro.

La moraleja de esta historia es que por más belleza física que se posea, es la belleza interna la que finalmente sale a relucir a través del tiempo en nosotros quedando inevitablemente marcada en nuestro rostro.
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La Puerta Sin Cerradura

Autor Desconocido

Un hombre había pintado un lindo cuadro.  El día de la presentación al público asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista. Llegado el momento se tiró el paño que velaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.

Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista:

¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?

El pintor tomo su Biblia, buscó un versículo y le pidió al observador que lo leyera:

Apocalipsis 3, 20:  "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Así es respondió el pintor. Ésta es la puerta del corazón del hombre.  Solo se abre por dentro.

 

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El Roble y la Hiedra

De: "Historias para Reflexionar II".  Se desconoce el autor.

 

Un hombre edificó su casa. Y la embelleció con un jardín interno. En el centro plantó un roble. Y el roble creció lentamente. Día a día echaba raíces y fortalecía su tallo, para convertirlo en tronco, capaz de resistir los vientos y las tormentas.

Junto a la pared de su casa plantó una hiedra y la hiedra comenzó a levantarse velozmente. Todos los días extendía sus tentáculos llenos de ventosas, y se iba alzando adherida a la pared.

 Al cabo de un tiempo la hiedra caminaba sobre los tejados. El roble crecía silenciosa y lentamente.

 — ¿Cómo estás, amigo roble?, preguntó una mañana la hiedra.
 —Bien, mi amiga, contestó el roble.
 —Eso dices porque nunca llegaste hasta esta altura —agregó la hiedra con mucha ironía—.
  Desde aquí se ve todo tan distinto.  A veces me da pena verte siempre allá en el fondo del patio.
 —No te burles
, amiga —respondió muy humilde el roble—. Recuerda que lo importante no es crecer deprisa, sino con firmeza.
 Entonces la hiedra lanzó una carcajada burlona.

 Y el tiempo siguió su marcha.  El roble creció con su ritmo firme y lento.  Las paredes de la casa envejecieron.

 Una fuerte tormenta sacudió con un ciclón la casa y su jardín. Fue una noche terrible.  El roble se aferró con sus raíces para mantenerse erguido.  La hiedra se aferró con sus ventosas al viejo muro para no ser derribada. La lucha fue dura y prolongada.

 Al amanecer, el dueño de la casa recorrió su jardín, y vio que la hiedra había sido desprendida de la pared, y estaba enredada sobre sí misma, en el suelo, al pie del roble.  Y el hombre arrancó la hiedra, y la quemó.

Mientras tanto el roble reflexionaba:

—Es mejor crecer sobre raíces propias y crear un tronco fuerte, que ganar altura con rapidez, colgados de la seguridad de otros.
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El Maestro Vive en Tu Interior

Autor Desconocido

Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En medio de esa multitud se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar.

Así pues cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acarreó a él y, mirándole a los ojos, le dijo:
—Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera.
El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó:
—Prepáralo todo. Iré.
Entonces el maestro se alejó.

Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo.  A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por él.  Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él.  Compró la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo.  Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro.  Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa.  Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí.

El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana. Ésta le miró a los ojos y le dijo:
—Estoy hambrienta. ¿Podrás darme un trozo de pan?
Él se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo:
—Por favor entre a mi casa.

La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había preparado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer. La anciana se sintió conmovida por la generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó.

Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo:
—Estoy sediento.  ¿Podrías darme algo de beber?

De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero aún así, invitó al desconocido a entrar a su casa, hizo que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le sirvió el vino que quería ofrecerle a él.  Cuando se marchó volvió a preparar de nuevo todas las cosas.

Por tercera vez, alguien llamó a la puerta y cuando la abrió, se encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo:
—Estoy congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?

Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón.  Rápidamente cogió las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas.  El niño le dio las gracias y se marchó.

Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde.  Cuando comprendió que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato.  Se dijo a sí mismo: “Sabía que no podía esperar que el maestro viniese a esta humilde casa.  Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte.  No ha venido, pero al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se sienta feliz.”

Entonces guardó la comida y el vino y se acostó.  Aquella noche soñó que el maestro le hacía una visita.  Al verlo se sintió feliz sin saber que se trataba de un sueño.  “¡Ha venido maestro!  Ha mantenido su palabra.”

El maestro le contestó:
—Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes.  Estaba hambriento y me diste de comer.  Estaba sediento y me ofreciste vino.  Tenía frío y me cubriste con ropas.  Todo lo que haces por los demás
, lo haces por mí.

El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque había comprendido la enseñanza del maestro.  Lo amaba tanto que había enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más grande: que él vive en el interior de todas las personas.  Cuando das de comer al hambriento, de beber al sediento y cubres al que tiene frío, ofreces tu amor al MAESTRO.
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El Vuelo del Halcón

De: "Historias para Reflexionar II".  Se desconoce el autor.

Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasado unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro, no sabía que le sucedía pues no se había movido de la rama donde lo dejó, desde el día que llegó.
 
El rey mandó a llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar.
 
Al día siguiente el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a  la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte:
Traedme al autor de este milagro.
 
Su corte le llevó a un humilde campesino. El rey le preguntó:
¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago?
 
Intimidado el campesino le dijo al rey:
 Fue fácil, mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta de que tenía alas y se largó a volar.

Alcancemos alturas antes de que alguien nos corte nuestra rama.
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Recuerda Dar Gracias

Autor Desconocido

Un alma recién llegada al cielo se encontró con San Pedro.  El santo llevó al alma a un recorrido por el cielo Ambos caminaron paso a paso por unos grandes talleres llenos con ángeles. San Pedro se detuvo frente a la primera sección y dijo:

Ésta es la sección de recibo. Aquí todas las peticiones hechas a Dios mediante la oración son recibidas.
El alma miró a la sección y estaba terriblemente ocupada con muchos ángeles clasificando peticiones escritas en voluminosas hojas de papel de personas de todo el mundo.

Ellos siguieron caminando hasta que llegaron a la siguiente sección y San Pedro le dijo:
—Esta es la sección de empaque y entrega. Aquí las gracias y bendiciones que la gente pide son empacadas y enviadas a las personas que las solicitaron.
El alma vio
cuán ocupada estaba. Había tantos ángeles trabajando en ella como tantas bendiciones estaban siendo empacadas y enviadas a la tierra.

Finalmente, en la esquina más lejana del cuarto, el alma se detuvo en la última sección.  Para su sorpresa, sólo un ángel permanecía en ella ocioso haciendo muy poca cosa.
Ésta es la sección del agradecimiento —dijo San Pedro al alma.
— ¿Cómo es que hay tan poco trabajo aquí? —preguntó el alma.
—Esto es lo peor —contestó San Pedro—
.  Después que las personas reciben las bendiciones que pidieron, muy pocas envían su agradecimiento.
— ¿Cómo uno agradece a las bendiciones de Dios?
—Simple —contestó San Pedro—. Solo tienes que decir: Gracias, Señor.

Siempre agradezcamos las bendiciones materiales o espirituales que recibamos y colaboremos con donaciones por el favor recibido en la medida de nuestros medios porque es en dando que recibimos.
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Totalmente Pagado

Autor Desconocido

Una tarde, un pequeño se acerco a su madre, que preparaba el almuerzo, y le entrego una hoja de papel en la que había algo escrito..... Después de secarse las manos en el delantal, ella leyó lo que decía...

    Por cortar el césped: $ 0.50
    Por limpiar mi cuarto esta semana: $ 1.00
    Por ir a la bodega en tu lugar: $ 0.50
    Por cuidar a mi hermano mientras ibas de compras al mercado: $ 0.25
    Por sacar la basura: $ 1.00
    Por tener una libreta con buenas notas: $ 5,00
    Por limpiar y barrer el patio: $ 2.00
   
    Total de Adeudos: $ 14.75

 La madre miro al niño con fijeza; él aguardaba, lleno de expectativa.  Entonces ella tomo lápiz, y en el dorso de la misma hoja escribió:

    Por cargarte 9 meses en mi barriga: NADA
    Por tantas noches de desvelo, curarte y rezar por ti: NADA
    Por los problemas y el llanto que me has causado: NADA
    Por el miedo y las preocupaciones que me esperan: NADA
    Por las comidas, ropas y juguetes: NADA
    Por limpiarte la nariz: NADA
   
    COSTO TOTAL DE MI AMOR: NADA

 Cuando el hijo terminó de leer lo que había escrito su madre, tenia los ojos llenos de lagrimas.  La miro a los ojos y le dijo:
TE QUIERO MUCHO, MAMÁ...luego tomó el lápiz y escribió:
TOTALMENTE PAGADO

 Es tan grande la figura de una MADRE, que hasta Dios quiso tener una.....
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Animarse a Volar

Jorge Bucay

Para Ioshúa [Jesús] que se animó a correr el riesgo y voló...

Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
—Hijo mío, no todos nacen con alas.  Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
—Pero yo no sé volar —contestó el hijo.
—Ven —dijo el padre.

Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
—Ves
, hijo, éste es el vacío.  Cuando quieras podrás volar.  Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo.  Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó:
— ¿Y si me caigo?
—Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento —contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.  Los más pequeños de mente le dijeron:
— ¿Estás loco?
— ¿Para qué?
—Tu padre está delirando...
— ¿Qué vas a buscar volando
?
— ¿Por qué no te dejas de pavadas?
—Y además, ¿quién necesita volar?

 Los más lúcidos también sentían miedo:
— ¿Será cierto?
— ¿No será peligroso?
— ¿Por qué no empiezas despacio?
—En todo caso, prueba tirarte desde una escalera.
—...
O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

 El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.  Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...  Desplegó las alas.  Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...  Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
— ¡Me mentiste!  No puedo volar.  Probé, ¡y mira el golpe que me di!  No soy como tú.  Mis alas sólo son de adorno... —lloriqueó.
—Hijo mío —dijo el padre—
para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.  Es como para tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.  Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.

 

 Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando para siempre...
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Sabio Pescador

Autor Desconocido

Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito costero mexicano cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño.

El americano elogió al mexicano por la calidad del pescado y le pregunto:
— ¿Cuánto tiempo le tomó pescarlos?
—Sólo un poco tiempo
—respondió el mexicano.
— ¿Porqué no permaneces más tiempo y sacas más pescado?, el americano luego le preguntó.
El mexicano dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.
—Pero... ¿qué haces con el resto de tu tiempo?, el americano luego preguntó.
—Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, me hecho una siesta con mi señora, María, voy todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos.  Como ves
, tengo una vida divertida y ocupada, dijo el pescador mexicano.
El americano replicó:
—Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte.  Deberías gastar más tiempo en la pesca, con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes, eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros.  En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador, eventualmente abrir tu propia procesadora.  Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución.  Deberías salir de este "pinche" pueblo e irte a Ciudad de México, luego a Los Ángeles y eventualmente a Nueva York, donde manejarías tu empresa en expansión.
El pescador mexicano preguntó:
—Pero, ¿
cuánto tiempo tarda todo eso?
A lo cual respondió el americano:
—Entre 15 y 20 años.
— ¿Y luego qué?
El americano se rió y dijo que
ésa era la mejor parte:
—Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.
—Millones... ¿y luego qué?
Dijo el americano:
—Luego te puedes retirar.  Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, echar una siesta con tu mujer, ir todas las noches al pueblo a tomar vino y tocar la guitarra con tus amigos.
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Cómo Arreglar el Mundo

Autor Desconocido

Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios para disminuirlos. Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. Cierto día, su hijo, de siete años, invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.  El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el hijo fuera a jugar a otro sitio. Viendo que sería imposible sacarlo de allí el padre procuró algo para darle al hijo con el objetivo de distraer su atención...

De repente tomó un planisferio de una revista, y, con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos. Junto con un rollo de cinta adhesiva lo entregó al hijo diciendo:

¿A ti te gustan los rompecabezas?  Entonces voy a darte el mundo para arreglarlo.  Aquí está el mundo todo roto. ¡Mira si puedes arreglarlo bien!  Hazlo todo solo.

Calculó que al niño le llevaría días para recomponer el mapa. Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmamente:
Padre, padre, ya he hecho todo.  ¡Conseguí terminar todo!

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo: "¿Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto?" Entonces el científico levantó los ojos de sus anotaciones seguro que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus sitios. ¿Cómo sería posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
Tú no sabías cómo era el mundo, hijo mío.  ¿Cómo lo conseguiste?
...Padre, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre... Cuando tú me diste el mundo para arreglarlo, yo lo intenté pero no lo conseguí. Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar el hombre, que yo sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar el hombre, di vuelta a la hoja y encontré que había arreglado al mundo...

La clave:   ¡Cambiar yo para que cambie el mundo!
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El Maestro Desterrado

¿QUIEN PUEDE HACER QUE AMANEZCA?, Anthony de Mello, S.J.

Las enseñanzas del Maestro no le habían gustado nada al gobierno, el cual le había desterrado del país.  Cuando los discípulos le preguntaron si nunca sentía nostalgia, el Maestro les dijo:
No.
¡Pero es inhumano no echar en falta la propia patria!, protestaron ellos.
A lo cual respondió el Maestro:
Cuando descubres que la creación es tu patria, dejas de ser un exiliado.
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Imita Acciones, No Apariencias

Autor Desconocido

En la literatura Zen se cuenta la siguiente historia acerca de Huai-jang cuando éste iniciaba al que sería su sucesor, Ma-tsu, que entonces estaba practicando la meditación en posición de sentado:

—Su Reverencia —preguntó Huai-jang: ¿Qué objeto tiene meditar sentado?
—Convertirse en un Buda —contestó Ma-tsu.

Entonces Huai-jang tomó una baldosa y comenzó a pulirla sobre una roca.
—¿Qué hace usted, maestro? —preguntó Ma-tsu.
—La estoy puliendo para hacer un espejo —dijo Huai-jang.
—¿Y cómo va a hacer que una baldosa pulida se convierta en un espejo?
¿Y cómo va a hacer que meditando sentado se convierta en Buda?

Imitar acciones, no apariencias.
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Dar de Corazón

Autor Desconocido
 

Una vez un limosnero que estaba tendido a un lado de la calle, vio venir, a lo lejos, a la Reina del lugar. Y éste pensó:  "Le voy a pedir, ella es buena y seguro me dará algo".  Y cuando la Reina se acercó, le dijo:

Majestad podría, por favor, regalarme una moneda? ¡y en su interior pensaba que ella le daría mucho!  La Reina lo miró y le respondió:
¿Por qué no me das algo tú? Acaso, ¿no soy tu Reina?
 El mendigo no sabía que responder y sólo atinó a balbucear:
Pero, Majestad... Yo no tengo nada!  La Reina le contestó:
—Algo debes tener... ¡busca!...
Entre asombro y enojo, el mendigo buscó entre sus cosas y vio que tenía una naranja, un pan y unos granos de arroz. Pensó que la naranja y el pan eran mucho para darlos, así que
, en su molestia, tomó cinco granos de arroz y se los dio a la Reina. Complacida ella le dijo:
¡Ves, como tenías!... Y le acercó cinco monedas de oro: Una por cada grano de arroz. El hombre dijo entonces:
Majestad... creo que acá tengo otras cosas. La Reina lo miró fijamente a los ojos y con dulzura le comentó:
—Solamente
de lo que has dado de corazón te puedo retribuir.

 

Reflexión: Es fácil reconocer en esta historia el acto de dar y recibir. ¿Cuántas veces, en nuestras acciones, que decimos son de servicio, entran en juego el egoísmo y nuestros propios intereses? ¿Cuántas veces realizamos una misión sólo pensando en la ganancia personal que nos reportará?  Procuremos dar de corazón, sin sacar cuentas, sin pensar en lo que recibiremos a cambio... Y la mayor ganancia será la felicidad que sentimos al dar.
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Pasé Como Forastero y Ustedes Me Recibieron

Anónimo.  De Mateo 25:35

Roy Popkin cuenta la historia real de un anciano que perdió el conocimiento en una calle de Brooklyn y lo llevaron de emergencia a un hospital. Después de hacer algunas indagaciones, una enfermera del lugar pareció localizar al hijo del anciano, un  marino que trabajaba en otra ciudad.