2 Reyes
Elías anuncia el final de Ocozías
1 Después de la
muerte de Acab, Moab se rebeló contra Israel.
2 Ocozías se cayó por la celosía de su sala en el
piso superior, en Samaria, y quedó malherido. Entonces envió mensajeros
diciéndoles:
-Id y consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si he de sanar
de esta enfermedad.
3 Entonces el ángel de Jehovah dijo a Elías el
tisbita:
-Levántate, sube al encuentro de los mensajeros del rey de
Samaria y diles: "¿Acaso no hay Dios en Israel para que vosotros vayáis
a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón? 4 Por tanto, así ha
dicho Jehovah: ’De la cama a la cual subiste no descenderás, sino que
ciertamente morirás.’ "
Entonces Elías se fue. 5 Y cuando los mensajeros
regresaron al rey, éste les preguntó:
-¿Por qué habéis regresado?
6 Ellos le respondieron:
-Un hombre vino a nuestro encuentro y nos dijo: "Id, regresad
al rey que os envió y decidle que así ha dicho Jehovah: ’¿Acaso no hay
Dios en Israel, para que tú mandes a consultar a Baal-zebub, dios de
Ecrón? Por tanto, de la cama a la cual subiste no descenderás, sino que
ciertamente morirás.’ "
7 Entonces él les preguntó:
-¿Qué aspecto tenía aquel hombre que vino a vuestro encuentro
y os dijo estas palabras?
8 Ellos le respondieron:
-Era un hombre velludo, que tenía ceñido un cinto de cuero a
la cintura.
Entonces dijo:
-El es Elías el tisbita.
Elías confirma a Ocozías su final
9 Entonces Ocozías envió a Elías un jefe de cincuenta con sus
cincuenta hombres. Este fue a él, y he aquí que él estaba sentado en la
cumbre del monte, y le dijo:
-Oh hombre de Dios, el rey ha dicho: "¡Desciende!"
10 Elías respondió y dijo al jefe de cincuenta:
-Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te
consuma a ti con tus cincuenta.
Entonces descendió fuego del cielo y lo consumió a él con sus
cincuenta.
11 El rey volvió a enviarle otro jefe de cincuenta
con sus cincuenta, y éste le habló diciendo:
-Oh hombre de Dios, el rey ha dicho así: "¡Desciende pronto!"
12 Elías respondió y les dijo:
-Si yo soy hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te
consuma a ti con tus cincuenta.
Entonces descendió del cielo fuego de Dios y lo consumió a él
con sus cincuenta.
13 Volvió a enviar un tercer jefe de cincuenta con
sus cincuenta. Aquel tercer jefe de cincuenta subió, y al llegar se
hincó de rodillas ante Elías y le rogó diciendo:
-¡Oh hombre de Dios, te ruego que sea de valor a tus ojos mi
vida y la vida de estos cincuenta siervos tuyos! 14 He aquí,
ha descendido fuego del cielo y ha consumido a los dos primeros jefes de
cincuenta con sus cincuenta. ¡Sea ahora mi vida de valor a tus ojos!
15 Entonces el ángel de Jehovah dijo a Elías:
-Desciende con él; no le tengas miedo.
Elías se levantó, fue con él al rey 16 y le dijo:
-Así ha dicho Jehovah: "Por cuanto enviaste mensajeros a
consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón (¿acaso no hay Dios en Israel para
consultar su palabra?), por tanto, de la cama a la cual subiste no
descenderás, sino que ciertamente morirás."
Muerte de Ocozías rey de Israel
17 Y Ocozías murió, conforme a la palabra de Jehovah que
Elías había hablado. En su lugar comenzó a reinar Joram, en el segundo
año de Joram hijo de Josafat, rey de Judá, porque Ocozías no tenía hijo.
18 Las demás cosas que hizo Ocozías, ¿no están
escritas en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
Elías es llevado al cielo
2 Aconteció que cuando
Jehovah iba a arrebatar a Elías al cielo en un torbellino, Elías venía
de Gilgal con Eliseo. 2 Y Elías dijo a Eliseo:
-Por favor, quédate aquí, porque Jehovah me ha enviado a
Betel.
Eliseo dijo:
-¡Vive Jehovah, y vive tu alma, que no te dejaré!
Entonces descendieron a Betel. 3 Y los hijos de
los profetas que estaban en Betel salieron al encuentro de Eliseo, y le
preguntaron:
-¿Sabes que hoy Jehovah arrebatará a tu señor por encima de
tu cabeza?
El respondió:
-Sí, yo lo sé. Callad.
4 Elías le volvió a decir:
-Eliseo, por favor, quédate aquí, porque Jehovah me ha
enviado a Jericó.
Y él dijo:
-¡Vive Jehovah, y vive tu alma, que no te dejaré!
Y fueron a Jericó. 5 Entonces los hijos de los
profetas que estaban en Jericó se acercaron a Eliseo y le preguntaron:
-¿Sabes que hoy Jehovah arrebatará a tu señor por encima de
tu cabeza?
Y él respondió:
-Sí, yo lo sé. Callad.
6 Luego le dijo Elías:
-Por favor, quédate aquí, porque Jehovah me ha enviado al
Jordán.
Y él dijo:
-¡Vive Jehovah, y vive tu alma, que no te dejaré!
Fueron, pues, los dos. 7 Y llegaron cincuenta
hombres de los hijos de los profetas y se pararon al frente, a lo lejos.
También ellos dos se pararon junto al Jordán. 8 Entonces
Elías tomó su manto, lo dobló y golpeó las aguas, las cuales se
apartaron a uno y a otro lado; y ambos pasaron en seco. 9 Y
sucedió que cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo:
-Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea
arrebatado de tu lado.
Eliseo dijo:
-Te ruego que pase a mí una doble porción de tu espíritu.
10 El dijo:
-Has pedido algo difícil. Si me ves cuando sea arrebatado de
tu lado, te será concedido; si no, no.
11 Aconteció que mientras ellos iban y
conversaban, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego los separó
a los dos, y Elías subió al cielo en un torbellino. 12
Eliseo, al verlo, gritó:
-¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel, y sus jinetes!
Nunca más le vio. Y agarrando sus ropas, las rasgó en dos
partes.
Eliseo sucede a Elías
13 Entonces Eliseo recogió el manto de Elías, que se le había
caído, y regresó. Luego, deteniéndose a la orilla del Jordán, 14
tomó el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas y
dijo:
-¿Dónde está Jehovah, el Dios de Elías?
Y cuando él también golpeó las aguas, éstas se apartaron a
uno y a otro lado; y Eliseo cruzó. 15 Lo vieron los hijos de
los profetas que estaban en Jericó, al otro lado, y dijeron:
-¡El espíritu de Elías reposa sobre Eliseo!
Entonces fueron hacia él, se postraron ante él en tierra,
16 y le dijeron:
-He aquí, con tus siervos hay cincuenta hombres valerosos.
Que vayan ellos y busquen a tu señor; no sea que el Espíritu de Jehovah
lo haya levantado y lo haya arrojado en alguna montaña o en algún valle.
El dijo:
-No los mandéis.
17 Ellos insistieron hasta que sintiéndose él
avergonzado, dijo:
-Enviadlos.
Entonces enviaron a cincuenta hombres, los cuales lo buscaron
durante tres días, pero no lo hallaron. 18 Cuando volvieron a
él, que se había quedado en Jericó, les dijo:
-¿No os dije que no fueseis?
Eliseo sanea las aguas de Jericó
19 Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo:
-He aquí, el lugar de esta ciudad es bueno, como lo ve mi
señor; pero las aguas son malas, y la tierra es estéril.
20 Entonces él dijo:
-Traedme una vasija nueva y poned en ella sal.
Se la trajeron. 21 Y salió al manantial de las
aguas, echó dentro la sal y dijo:
-Así ha dicho Jehovah: "Yo saneo estas aguas, y no habrá en
ellas más muerte ni esterilidad."
22 Y así fueron saneadas las aguas hasta el día de
hoy, conforme a las palabras que Eliseo pronunció.
Eliseo y los muchachos de Betel
23 Después fue de allí a Betel; y cuando subía por el camino,
salieron unos muchachos de la ciudad y se burlaban de él diciéndole:
-¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!
24 Volviéndose hacia atrás, los vio y los maldijo
en el nombre de Jehovah. Entonces salieron dos osas del bosque y
despedazaron a cuarenta y dos de aquellos niños.
25 De allí fue al monte Carmelo, y de allí volvió
a Samaria.
Joram sube al trono de Israel
3 Joram hijo de Acab
comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, en el año 18 de Josafat, rey
de Judá; y reinó 12 años.
2 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, aunque
no como su padre y su madre, porque quitó la piedra ritual de Baal que
había hecho su padre. 3 Sin embargo, persistió en los pecados
de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel, y no se apartó de
ellos.
Eliseo predice la victoria sobre Moab
4 Mesa, rey de Moab, que era ganadero, pagaba al rey de
Israel como tributo 100.000 corderos, más la lana de otros 100.000
carneros. 5 Pero sucedió que cuando murió Acab, el rey de
Moab se rebeló contra el rey de Israel. 6 Entonces el rey
Joram salió de Samaria y pasó revista a todo Israel. 7
También fue y envió a decir a Josafat, rey de Judá:
-El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Irás conmigo a la
guerra contra Moab?
El respondió:
-Sí, iré. Yo soy como tú eres; mi pueblo es como tu pueblo, y
mis caballos son como tus caballos. 8 -Y añadió-: ¿Por qué
camino iremos?
Joram respondió:
-Por el camino del desierto de Edom.
9 Partieron, pues, el rey de Israel, el rey de
Judá y el rey de Edom, y dieron un rodeo de siete días, hasta que les
faltó agua para el ejército y para los animales que les acompañaban.
10 Entonces el rey de Israel dijo:
-¡Ay! ¡Jehovah ha traído a estos tres reyes para entregarlos
en mano de los moabitas!
11 Y Josafat preguntó:
-¿No hay aquí algún profeta de Jehovah, para que consultemos
a Jehovah por medio de él?
Uno de los servidores del rey de Israel respondió diciendo:
-Aquí está Eliseo hijo de Safat, el que solía verter agua en
las manos de Elías.
12 Y Josafat dijo:
-La palabra de Jehovah está con él.
El rey de Israel, Josafat y el rey de Edom fueron a él,
13 y Eliseo dijo al rey de Israel:
-¿Qué tengo yo que ver contigo? ¡Vete a los profetas de tu
padre y a los profetas de tu madre!
Pero el rey de Israel le respondió:
-No, porque Jehovah ha convocado a estos tres reyes para
entregarlos en mano de los moabitas.
14 Entonces Eliseo dijo:
-¡Vive Jehovah de los Ejércitos, a quien sirvo, que si yo no
tuviese respeto por Josafat, rey de Judá, no te atendería ni te miraría.
15 Pero ahora, traedme un músico.
Sucedió que mientras el músico tañía, la mano de Jehovah vino
sobre Eliseo, 16 y éste dijo:
-Así ha dicho Jehovah: "Haced varios diques en este valle.
17 Porque así ha dicho Jehovah: No veréis viento ni lluvia,
pero este valle se llenará de agua; y beberéis vosotros, vuestros
animales y vuestro ganado." 18 Esto es poca cosa a los ojos
de Jehovah; él también entregará a los moabitas en vuestra mano. 19
Y destruiréis toda ciudad fortificada y toda ciudad importante.
Derribaréis todos los árboles buenos, cegaréis todos los manantiales de
agua y arruinaréis con piedras todo campo fértil.
Los moabitas son derrotados
20 Aconteció que por la mañana, a la hora en que se suele
presentar la ofrenda vegetal, he aquí que llegaron las aguas por el
camino de Edom, y la tierra se llenó de agua.
21 Cuando todos los de Moab oyeron que los reyes
subían para combatir contra ellos, convocaron a todos, desde los que
apenas podían ceñirse las armas en adelante, y se situaron en la
frontera. 22 Cuando se levantaron temprano por la mañana y el
sol resplandeció sobre las aguas, los de Moab vieron desde lejos las
aguas rojas como sangre. 23 Entonces dijeron:
-Esto es sangre. Sin duda, los reyes han peleado entre sí, y
cada uno ha dado muerte a su compañero. ¡Ahora pues, Moab, al botín!
24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel,
se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales
huyeron ante ellos. E invadieron el país, matando a los de Moab 25
y desolando las ciudades. Cada uno echó su piedra en todas las
tierras fértiles, y las llenaron. También cegaron todos los manantiales
de agua y derribaron todos los árboles buenos, hasta que sólo Quir-jaréset
quedó con sus piedras, pero los que tiraban la honda la rodearon y la
atacaron.
26 Cuando el rey de Moab vio que la batalla se le
hacía demasiado difícil, tomó consigo a 700 hombres que sacaban espada,
para irrumpir contra el rey de Edom; pero no pudieron. 27
Entonces él tomó a su hijo primogénito, el que había de reinar en su
lugar, y lo ofreció en holocausto sobre el muro. Y hubo gran ira contra
los israelitas, quienes se retiraron de allí y regresaron a su tierra.
Eliseo y el aceite de la viuda
4 Entonces una mujer, que
fuera esposa de uno de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo
diciendo:
-Tu siervo, mi marido, ha muerto. Tú sabes que tu siervo era
temeroso de Jehovah, pero el acreedor ha venido para llevarse a mis dos
hijos como esclavos suyos.
2 Y Eliseo le preguntó:
-¿Qué puedo hacer por ti? Dime qué tienes en casa.
Ella respondió:
-Tu sierva no tiene ninguna cosa en casa, excepto un frasco
de aceite.
3 El le dijo:
-Vé y pide prestadas vasijas de fuera, de todas tus vecinas,
vasijas vacías; no pidas pocas. 4 Luego entra, cierra la
puerta detrás de ti y de tus hijos, y vierte el aceite en todas esas
vasijas. Y cuando una esté llena, ponla aparte.
5 Ella se apartó de él y cerró la puerta detrás de
sí y de sus hijos. Ellos le traían las vasijas, y ella vertía el aceite.
6 Y sucedió que cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a
un hijo suyo:
-Tráeme otra vasija.
Y le respondió:
-No hay más vasijas.
Entonces el aceite cesó. 7 Luego ella fue y se lo
contó al hombre de Dios, quien dijo:
-Anda, vende el aceite y paga tu deuda, y tú y tus hijos
vivid de lo que quede.
Eliseo anuncia un hijo a una sunamita
8 Aconteció que cierto día pasaba Eliseo por Sunem. Y había
allí una mujer importante, quien le invitó insistentemente a comer. Y
sucedía que cada vez que él pasaba, entraba allí a comer. 9
Entonces ella dijo a su marido:
-He aquí, yo sé que este hombre que siempre pasa por nuestra
casa es un santo hombre de Dios. 10 Hagamos un pequeño cuarto
en la azotea, y pongamos allí una cama, una mesa, una silla y una
lámpara para él, a fin de que cuando venga a nosotros, pueda quedarse
allí.
11 Aconteció que cierto día él llegó por allí,
subió al cuarto y se acostó allí. 12 Entonces dijo a Guejazi,
su criado:
-Llama a esta sunamita.
Cuando la llamó, ella se presentó delante de él; 13
y Eliseo dijo a Guejazi:
-Dile: "He aquí, tú te has preocupado de nosotros con todo
este cuidado. ¿Qué se puede hacer por ti? ¿Necesitas que hable por ti al
rey, o al jefe del ejército?"
Pero ella respondió:
-Yo habito en medio de mi pueblo.
14 Eliseo preguntó:
-¿Qué, pues, haremos por ella?
Y Guejazi respondió:
-A la verdad, ella no tiene hijos, y su marido es viejo.
15 Entonces Eliseo dijo:
-Llámala.
El la llamó, y ella se detuvo a la puerta. 16
Entonces él dijo:
-El año que viene, por este tiempo, tú abrazarás un hijo.
Ella dijo:
-¡No, señor mío, hombre de Dios! ¡No engañes a tu sierva!
17 Pero la mujer concibió y dio a luz un hijo al
año siguiente, por el tiempo que Eliseo le había dicho.
Eliseo resucita al hijo de la sunamita
18 Cuando el niño creció, sucedió cierto día que fue a donde
estaban su padre y los segadores. 19 Y dijo a su padre:
-¡Mi cabeza, mi cabeza!
Y el padre dijo a su criado:
-Llévalo a su madre.
20 Lo tomó y lo llevó a su madre. El niño estuvo
recostado sobre las rodillas de ella hasta el mediodía; luego murió.
21 Entonces ella subió, lo acostó sobre la cama del hombre de
Dios, cerró la puerta y salió. 22 Después llamó a su marido y
le dijo:
-Te ruego que me mandes uno de los criados y una de las
asnas, para que yo corra hacia el hombre de Dios y regrese.
23 El preguntó:
-¿Para qué vas a verle hoy? No es luna nueva ni sábado.
Y ella respondió:
-Paz.
24 Después hizo aparejar el asna y dijo a su
criado:
-Toma la rienda y anda. No te detengas por mí en el viaje, a
menos que yo te lo diga.
25 Ella se marchó y llegó a donde estaba el hombre
de Dios, en el monte Carmelo. Y sucedió que cuando el hombre de Dios la
vio de lejos, dijo a su criado Guejazi:
-He allí la sunamita. 26 Ahora, por favor, corre a
su encuentro y pregúntale: "¿Te va bien? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va
bien a tu hijo?"
Y ella respondió:
-Bien.
27 Cuando ella llegó al monte, al hombre de Dios,
se asió de sus pies. Guejazi se acercó para apartarla, pero el hombre de
Dios le dijo:
-Déjala, porque su alma está en amargura. Jehovah me ha
encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.
28 Ella dijo:
-¿Acaso pedí yo un hijo a mi señor? ¿No te dije que no me
llenaras de falsas esperanzas?
29 Entonces él dijo a Guejazi:
-Ciñe tus lomos, toma mi bastón en tu mano y anda. Si
encuentras a alguien, no le saludes. Si alguien te saluda, no le
respondas. Y pon mi bastón sobre la cara del niño.
30 La madre del niño dijo:
-¡Vive Jehovah, y vive tu alma, que no me apartaré de ti!
31 Entonces él se levantó y la siguió. Guejazi se
adelantó a ellos y puso el bastón sobre la cara del niño. Pero éste no
habló ni reaccionó, de modo que Guejazi volvió al encuentro de Eliseo y
le dijo:
-El niño no se ha despertado.
32 Cuando Eliseo llegó a la casa, he aquí que el
niño estaba muerto, tendido sobre su cama. 33 Entonces entró,
cerró la puerta detrás de ellos dos, y oró a Jehovah. 34
Después subió y se echó sobre el niño, su boca sobre su boca, sus ojos
sobre sus ojos, y sus manos sobre sus manos. Así se tendió sobre él, y
el cuerpo del niño entró en calor. 35 Luego se volvió y se
paseaba por la casa de un lado a otro. Después subió y se tendió sobre
el niño, y el niño estornudó siete veces. Luego el niño abrió sus ojos.
36 Entonces Eliseo llamó a Guejazi y le dijo:
-Llama a esta sunamita.
El la llamó, y cuando ella entró, Eliseo le dijo:
-Toma a tu hijo.
37 Cuando ella entró, se echó a los pies de él, y
se postró en tierra. Después tomó a su hijo y salió.
Eliseo elimina el veneno del guiso
38 Eliseo regresó a Gilgal, cuando había hambre en el país.
Los hijos de los profetas estaban sentados delante de él. Entonces dijo
a su criado:
-Pon la olla grande y prepara un guiso para los hijos de los
profetas.
39 Uno de ellos salió al campo para recoger
hierbas, y halló una vid silvestre. Tomó de ella calabazas silvestres
llenando su falda; y cuando regresó, las cortó en tajadas echándolas en
la olla del guiso, aunque no sabía qué eran. 40 Luego lo
sirvieron para que comieran los hombres. Pero sucedió que cuando comían
del guiso, ellos gritaron diciendo:
-¡Oh hombre de Dios, hay muerte en la olla!
Y no lo pudieron comer. 41 Entonces Eliseo dijo:
-Traed harina.
La esparció en la olla y dijo:
-Sirve a la gente para que coman.
Y ya no hubo nada malo en la olla.
Eliseo multiplica el pan
42 Entonces vino un hombre de Baal-salisa, trayendo en su
alforja alimentos de primicias para el hombre de Dios: veinte panes de
cebada y espigas de grano nuevo.
Y Eliseo dijo:
-Da a la gente para que coma.
43 Y su criado respondió:
-¿Cómo voy a poner esto delante de 100 hombres?
Pero él volvió a decir:
-Da a la gente para que coma, porque así ha dicho Jehovah:
"Comerán, y sobrará."
44 Entonces él lo puso delante de ellos. Y
comieron, y sobró, conforme a la palabra de Jehovah.
Eliseo sana a Naamán de su lepra
5 Naamán, jefe del ejército
del rey de Siria, era un hombre muy importante delante de su señor y
tenido en gran estima, porque por medio de él Jehovah había librado a
Siria. El hombre era un guerrero valiente, pero leproso.
2 Los sirios habían salido en incursiones y habían
llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a
la esposa de Naamán. 3 Ella dijo a su señora:
-¡Ojalá mi señor se presentase al profeta que está en
Samaria! Pues él lo sanaría de su lepra.
4 Naamán entró y habló a su señor, diciendo:
-Así y así ha dicho la muchacha que es de la tierra de
Israel.
5 El rey de Siria le dijo:
-Anda, vé, y yo enviaré una carta al rey de Israel.
Partió, pues, llevando consigo 10 talentos de plata, 6.000
siclos de oro y 10 vestidos nuevos. 6 También llevó la carta
para el rey de Israel, la cual decía así:
Ahora, cuando esta carta llegue a ti, sabrás que yo te he enviado a mi
servidor Naamán, para que lo sanes de su lepra.
7 Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó
sus vestiduras y dijo:
-¿Acaso soy yo Dios, para dar la muerte o dar la vida, y para
que éste me envíe un hombre, a fin de que yo lo sane de su lepra?
¡Considerad, pues, y ved cómo él busca ocasión contra mí!
8 Pero sucedió que cuando Eliseo, el hombre de
Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras, envió a
decir al rey: "¿Por qué has rasgado tus vestiduras? ¡Que venga a mí, y
sabrá que hay profeta en Israel!"
9 Entonces Naamán llegó con sus caballos y su
carro, y se detuvo ante la puerta de la casa de Eliseo. 10 Y
Eliseo le envió un mensajero que le dijo:
-Vé, lávate siete veces en el Jordán, y tu carne te será
restaurada, y serás limpio.
11 Naamán se enfureció y se fue diciendo:
-He aquí, yo pensaba que seguramente él saldría, que puesto
de pie invocaría el nombre de Jehovah su Dios, y que moviendo su mano
sobre el lugar, sanaría la parte leprosa. 12 ¿No son los ríos
de Damasco, el Abana y el Farfar, mejores que todas las aguas de Israel?
¿No podría yo lavarme en ellos y ser limpio?
Y dando la vuelta, se iba enojado. 13 Pero sus
siervos se acercaron a él y le hablaron diciendo:
-Padre mío, si el profeta te hubiera mandado alguna cosa
grande, ¿no la habrías hecho? Con mayor razón si él te dice: "Lávate y
serás limpio."
14 Entonces él descendió y se sumergió siete veces
en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios. Y su carne se
volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio.
15 Luego Naamán volvió al hombre de Dios, él con
toda su comitiva. Llegó y se detuvo delante de él, y dijo:
-¡He aquí, yo reconozco que no hay Dios en toda la tierra,
sino en Israel! Ahora pues, acepta, por favor, un presente de parte de
tu siervo.
16 Pero Eliseo dijo:
-¡Vive Jehovah, a quien sirvo, que no aceptaré nada!
Naamán le insistió para que lo aceptase, pero él rehusó.
17 Entonces Naamán dijo:
-Si no, por favor, sea dada a tu siervo una carga de esta
tierra, que pueda ser llevada por un par de mulas; porque de aquí en
adelante tu siervo no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros dioses,
sino sólo a Jehovah. 18 Pero Jehovah perdone esto a tu
siervo: Cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí, y
él se apoye en mi brazo y yo me incline en el templo de Rimón (cuando yo
tenga que inclinarme en el templo de Rimón), que Jehovah perdone esto a
tu siervo.
19 Y le dijo:
-Vé en paz.
Guejazi contrae la lepra de Naamán
Cuando Naamán se alejó de él y había recorrido cierta distancia, 20
Guejazi, criado de Eliseo, el hombre de Dios, pensó: "He aquí que
mi señor ha eximido a este sirio Naamán y no ha tomado de su mano las
cosas que él trajo. ¡Vive Jehovah, que ciertamente correré tras él y
conseguiré de él alguna cosa!"
21 Guejazi siguió a Naamán; y cuando Naamán vio
que venía corriendo tras él, se bajó del carro para recibirle y le
preguntó:
-¿Está todo bien?
22 Y él respondió:
-Sí, pero mi señor me envía a decir: "He aquí, en este
momento han llegado a mí dos jóvenes de los hijos de los profetas, de la
región montañosa de Efraín. Te ruego que des para ellos un talento de
plata y dos vestidos nuevos."
23 Entonces Naamán dijo:
-Dígnate aceptar dos talentos.
El le insistió y ató en dos bolsas dos talentos y dos
vestidos nuevos. Y los entregó a dos de sus criados para que los
llevasen delante de él. 24 Cuando llegaron a la colina, él
los tomó de sus manos y los guardó en casa. Luego despidió a los
hombres, y se fueron. 25 Entonces él entró y se puso de pie
delante de su señor. Y Eliseo le preguntó:
-¿De dónde vienes, Guejazi?
Y él respondió:
-Tu siervo no ha ido a ninguna parte.
26 Entonces Eliseo le dijo:
-¿No estuvo allí mi corazón cuando el hombre volvió de su
carro a tu encuentro? ¿Es ésta la ocasión de aceptar dinero o de aceptar
ropa, olivares, viñas, ovejas, vacas, siervos y siervas? 27
Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes,
para siempre.
Entonces salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.
Eliseo hace flotar el hacha
6 Los hijos de los profetas
dijeron a Eliseo:
-He aquí que el lugar en que habitamos contigo es demasiado
estrecho para nosotros. 2 Permite que vayamos al Jordán, que
tomemos de allí cada uno un tronco y que nos hagamos allí un lugar donde
podamos habitar.
El dijo:
-Id.
3 Luego uno dijo:
-Por favor, dígnate venir con tus siervos.
Y él respondió:
-Yo iré.
4 Entonces fue con ellos; y cuando llegaron al
Jordán, cortaron los árboles. 5 Pero sucedió que cuando uno
de ellos estaba derribando un tronco, se le cayó el hierro del hacha al
agua, y dio voces diciendo:
-¡Ay, señor mío! ¡Era prestada!
6 El hombre de Dios preguntó:
-¿Dónde cayó?
Le mostró el lugar. Y él cortó un palo, lo echó allí e hizo
flotar el hierro. 7 Entonces dijo:
-Tómalo.
Y él extendió la mano y lo tomó.
Eliseo acaba con las incursiones sirias
8 El rey de Siria estaba en guerra con Israel, y tomó consejo
con sus servidores, diciendo:
-En tal y tal lugar estará mi campamento.
9 Pero el hombre de Dios mandó a decir al rey de
Israel: "Guárdate de pasar por tal lugar, porque los sirios van a
descender allí." 10 Y el rey de Israel enviaba gente al lugar
que el hombre de Dios le indicaba y advertía, de modo que tomaba
precauciones allí, no una ni dos veces. 11 Entonces el
corazón del rey de Siria se turbó por esto, y llamando a sus servidores
les preguntó:
-¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros está de
parte del rey de Israel?
12 Entonces respondió uno de sus servidores:
-Ninguno, oh mi señor el rey; sino que el profeta Eliseo, que
está en Israel, le declara al rey de Israel las palabras que hablas en
tu dormitorio.
13 Entonces él dijo:
-Id, mirad dónde está, y yo enviaré a capturarlo.
Le informaron diciendo:
-He aquí, está en Dotán.
14 Y el rey envió allá gente de a caballo, carros
y un gran ejército, los cuales llegaron de noche y rodearon la ciudad.
15 Cuando el que servía al hombre de Dios madrugó para partir
y salió, he aquí que un ejército tenía cercada la ciudad con gente de a
caballo y carros. Entonces su criado le dijo:
-¡Ay, señor mío! ¿Qué haremos?
16 El le respondió:
-No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros
que los que están con ellos.
17 Entonces Eliseo oró diciendo:
-Te ruego, oh Jehovah, que abras sus ojos para que vea.
Jehovah abrió los ojos del criado, y éste miró; y he aquí que
el monte estaba lleno de gente de a caballo y carros de fuego, alrededor
de Eliseo. 18 Y cuando los sirios descendieron hacia él,
Eliseo oró a Jehovah y dijo:
-Te ruego que hieras a esta gente con ceguera.
Y los hirió con ceguera, conforme a la palabra de Eliseo.
19 Luego Eliseo les dijo:
-Este no es el camino, ni ésta es la ciudad. Seguidme, y yo
os guiaré a donde está el hombre que buscáis.
Entonces los guió a Samaria. 20 Y sucedió que
cuando llegaron a Samaria, Eliseo dijo:
-Oh Jehovah, abre los ojos de éstos para que vean.
Jehovah abrió sus ojos, y miraron; y he aquí que se hallaban
en medio de Samaria. 21 Cuando el rey de Israel los vio,
preguntó a Eliseo:
-¿Los mato, padre mío? ¿Los mato?
22 El le respondió:
-No los mates. ¿Matarías a los que tomas cautivos con tu
espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua para que coman y
beban, y se vuelvan a su señor.
23 Entonces les hizo un gran banquete. Y cuando
habían comido y bebido, los dejó ir; y se volvieron a su señor. Y las
bandas armadas de Siria no volvieron a hacer incursiones en la tierra de
Israel.
Los sirios sitian Samaria
24 Aconteció después de esto que Ben-hadad, rey de Siria,
reunió todo su ejército, y subió y sitió a Samaria. 25 Y he
aquí que mientras la tenían sitiada, había mucha hambre en Samaria,
tanto que la cabeza de un asno era vendida por 80 siclos de plata, y la
cuarta parte de un cab de estiércol de paloma por 5 siclos de plata.
26 Sucedió que cuando el rey de Israel pasaba por
el muro, una mujer gritó diciéndole:
-¡Socórreme, oh mi señor el rey!
27 El dijo:
-Si no te socorre Jehovah, ¿de dónde te he de socorrer yo?
¿De la era, o del lagar? 28 -El rey añadió-: ¿Qué quieres?
Ella respondió:
-Esta mujer me dijo: "Entrega tu hijo para que lo comamos
hoy, y mañana comeremos el mío." 29 Cocimos, pues, a mi hijo
y lo comimos. Al día siguiente yo le dije a ella: "Entrega tu hijo para
que lo comamos." Pero ella ha escondido a su hijo.
30 Sucedió que cuando el rey oyó las palabras de
la mujer, rasgó sus vestiduras y pasaba así por el muro. Entonces el
pueblo miró, y he aquí que debajo llevaba cilicio sobre su cuerpo.
31 Luego dijo:
-¡Así me haga Dios y aun me añada, si la cabeza de Eliseo
hijo de Safat queda hoy en su lugar!
Eliseo anuncia la liberación de Samaria
32 Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban
sentados con él, cuando el rey envió a uno de sus hombres. Pero antes
que el mensajero llegase a él, Eliseo dijo a los ancianos:
-¿Veis cómo este hijo de homicida envía para que me quiten la
cabeza? Mirad, pues, y cuando llegue el mensajero, cerrad la puerta e
impedidle la entrada. ¿No se oye tras él el ruido de los pasos de su
señor?
33 Mientras él estaba hablando con ellos, he aquí
que el mensajero descendía hacia él y dijo: "¡Ciertamente este mal
proviene de Jehovah! ¿Qué puedo aún esperar de Jehovah?"
7 Entonces
Eliseo dijo:
-Oíd la palabra de Jehovah: Así ha dicho Jehovah: "Mañana a
estas horas, en la puerta de Samaria, se venderá una medida de harina
refinada por un siclo, y dos medidas de cebada por un siclo."
2 El comandante, en cuyo brazo se apoyaba el rey,
respondió al hombre de Dios y dijo:
-He aquí, aun cuando Jehovah hiciese ventanas en los cielos,
¿sería esto posible?
Y él dijo:
-¡He aquí que tú lo verás con tus ojos, pero no comerás de
ello!
Final del sitio de Samaria
3 Había cuatro hombres leprosos a la entrada de la puerta de
la ciudad, los cuales se dijeron unos a otros:
-¿Para qué nos quedamos aquí hasta morir? 4 Si
decimos: "Entremos en la ciudad", el hambre está en la ciudad, y
moriremos allí; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Ahora pues,
vayamos y pasemos al campamento de los sirios. Si nos conceden la vida,
viviremos; y si nos matan, moriremos.
5 Al anochecer se levantaron para ir al campamento
de los sirios. Y cuando llegaron a un extremo del campamento de los
sirios, he aquí que no había nadie allí. 6 Porque el Señor
había hecho que en el campamento de los sirios se oyera el estruendo de
carros, el estruendo de caballos y el estruendo de un gran ejército, y
se dijeron unos a otros: "He aquí, el rey de Israel ha contratado contra
nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios para
que vengan contra nosotros." 7 Así que se habían levantado y
huido al anochecer dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos y el
campamento intacto. Y habían huido para salvar sus vidas.
8 Cuando estos leprosos llegaron al extremo del
campamento, entraron en una tienda, comieron y bebieron y tomaron de
allí plata, oro y ropa; y fueron y los escondieron. Luego regresaron y
entraron en otra tienda; también de allí tomaron, y fueron y lo
escondieron. 9 Luego se dijeron unos a otros:
-No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas nuevas, y
nosotros estamos callados. Si esperamos hasta la luz de la mañana, nos
alcanzará la maldad. Ahora pues, vayamos, entremos y demos la noticia a
la casa del rey.
10 Entonces fueron y dieron voces a los porteros
de la ciudad, y les informaron diciendo:
-Fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que no había
nadie, ni la voz de nadie, sino sólo caballos y asnos atados; y las
tiendas estaban intactas.
11 Los porteros lo proclamaron y lo anunciaron
dentro de la casa del rey. 12 Entonces el rey se levantó de
noche y dijo a sus servidores:
-Yo os diré lo que nos han hecho los sirios: Ellos saben que
tenemos hambre y han salido de sus tiendas para esconderse en el campo
diciendo: "Cuando salgan de la ciudad, los prenderemos vivos y
entraremos en la ciudad."
13 Entonces intervino uno de sus servidores y
dijo:
-Que se tomen cinco de los caballos que han quedado en la
ciudad (a los que quedan les sucederá como a toda la multitud de Israel
que ha quedado en ella; les sucederá como a toda la multitud de Israel
que ya ha perecido), y mandemos a ver.
14 Tomaron, pues, dos carros tirados por caballos;
y el rey envió mensajeros tras el ejército de los sirios, diciéndoles:
-Id y ved.
15 Fueron tras ellos hasta el Jordán, y he aquí
que todo el camino estaba lleno de prendas de vestir y equipo que los
sirios habían arrojado en su apresuramiento. Los mensajeros volvieron e
informaron al rey. 16 Entonces el pueblo salió y saqueó el
campamento de los sirios. Y sucedió que se vendía una medida de harina
refinada por un siclo, y dos medidas de cebada por un siclo, conforme a
la palabra de Jehovah.
Muerte del comandante del rey
17 El rey puso a cargo de la puerta de la ciudad a aquel
comandante en cuyo brazo se apoyaba. Pero el pueblo lo atropelló junto a
la puerta; y murió, conforme a lo que había dicho el hombre de Dios
cuando el rey fue a él. 18 Sucedió, pues, tal como el hombre
de Dios había hablado al rey, diciendo: "Mañana a estas horas, en la
puerta de Samaria, se venderán dos medidas de cebada por un siclo y una
medida de harina refinada por un siclo." 19 Aquel comandante
había respondido al hombre de Dios y había dicho: "He aquí, aun cuando
Jehovah hiciese ventanas en los cielos, ¿sería esto posible?" Y Eliseo
le había dicho: "¡He aquí que tú lo verás con tus ojos, pero no comerás
de ello!" 20 Y así le ocurrió, porque el pueblo lo atropelló
junto a la puerta, y murió.
Eliseo trae bendición a la sunamita
8 Eliseo habló a aquella
mujer a cuyo hijo había hecho revivir, diciendo:
-Levántate tú con toda tu familia y vé a residir donde
puedas, pues Jehovah ha llamado al hambre, y vendrá sobre la tierra
durante siete años.
2 Entonces la mujer se levantó e hizo como le dijo
el hombre de Dios. Ella con su familia partió y se fue a residir en la
tierra de los filisteos durante siete años. 3 Y sucedió que
cuando pasaron los siete años, la mujer volvió de la tierra de los
filisteos y fue a clamar al rey por su casa y por su campo.
4 El rey estaba hablando con Guejazi, el criado
del hombre de Dios, y le decía:
-Cuéntame, por favor, todas las grandes cosas que ha hecho
Eliseo.
5 Y sucedió que mientras él contaba al rey cómo
había hecho revivir a un muerto, he aquí la mujer, a cuyo hijo había
hecho revivir, vino para clamar al rey por su casa y por su campo.
Entonces Guejazi dijo:
-¡Oh mi señor el rey! ¡Esta es la mujer, y éste es su hijo a
quien Eliseo hizo revivir!
6 El rey preguntó a la mujer, y ella se lo contó.
Entonces el rey le asignó un funcionario, diciendo:
-Haz que le sean devueltas todas las cosas que eran suyas, y
todos los productos del campo, desde el día que dejó el país, hasta
ahora.
Eliseo predice el reinado de Hazael
7 Después Eliseo fue a Damasco, y como Ben-hadad, rey de
Siria, estaba enfermo, le informaron diciendo:
-El hombre de Dios ha venido aquí.
8 Entonces el rey dijo a Hazael:
-Toma contigo un presente y vé al encuentro del hombre de
Dios; consulta a Jehovah por medio de él y pregunta: "¿Sanaré de esta
enfermedad?"
9 Hazael tomó consigo un presente de todo lo mejor
de Damasco, cuarenta camellos cargados, y fue a su encuentro. Cuando
llegó, se detuvo delante de él y dijo:
-Ben-hadad, tu hijo, rey de Siria, me ha enviado para
preguntarte: "¿Sanaré de esta enfermedad?"
10 Eliseo le respondió:
-Vé y dile: "¡Ciertamente sanarás!" Pero Jehovah me ha
mostrado que de cierto morirá.
11 Entonces el hombre de Dios se puso de pie y
miró fijamente a Hazael, hasta avergonzarlo. Y el hombre de Dios lloró.
12 Hazael le preguntó:
-¿Por qué llora mi señor?
El respondió:
-Porque sé el mal que harás a los hijos de Israel. Prenderás
fuego a sus fortificaciones, matarás a espada a sus jóvenes, estrellarás
a sus niños y abrirás el vientre a sus mujeres encintas.
13 Hazael dijo:
-¿Qué es tu siervo sino un perro, para que haga semejante
cosa?
Entonces Eliseo respondió:
-Jehovah me ha mostrado que tú serás rey de Siria.
14 Hazael se alejó de Eliseo y regresó a su señor,
quien le preguntó:
-¿Qué te ha dicho Eliseo?
El respondió:
-Me dijo que ciertamente sanarás.
15 Pero al día siguiente tomó un paño, lo empapó
en agua y lo extendió sobre la cara de Ben-hadad; y éste murió. Y Hazael
reinó en su lugar.
Joram, rey de Judá
16 En el quinto año de Joram hijo de Acab, rey de Israel, y
siendo Josafat rey de Judá, comenzó a reinar Joram hijo de Josafat, rey
de Judá. 17 Tenía 32 años cuando comenzó a reinar, y reinó 8
años en Jerusalén.
18 El anduvo en el camino de los reyes de Israel,
como hizo la casa de Acab, porque tenía por mujer a una hija de Acab. E
hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. 19 Sin embargo,
Jehovah no quiso destruir a Judá, por amor a su siervo David. Porque
había prometido darle una lámpara a él, y a sus hijos, continuamente.
20 En sus días Edom se rebeló contra el dominio de
Judá, y constituyeron un rey sobre ellos. 21 Entonces Joram
fue a Zaír con todos sus carros. Y sucedió que, levantándose de noche,
atacó a los edomitas que les habían cercado a él y a los jefes de los
carros; pero el pueblo huyó a sus moradas. 22 Así se rebeló
Edom contra el dominio de Judá, hasta el día de hoy. Por aquel tiempo,
también Libna se rebeló contra su dominio.
23 Los demás hechos de Joram y todas las cosas que
hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de
Judá? 24 Joram reposó con sus padres y fue sepultado con
ellos en la ciudad de David. Y su hijo Ocozías reinó en su lugar.
Ocozías, rey de Judá
25 En el año 12 de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenzó
a reinar Ocozías hijo de Joram, rey de Judá. 26 Ocozías tenía
22 años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. El nombre
de su madre era Atalía hija de Omri, rey de Israel.
27 El anduvo en el camino de la casa de Acab. E
hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, como la casa de Acab, porque
había emparentado con la casa de Acab. 28 Ocozías, con Joram
hijo de Acab, fue a la guerra contra Hazael, rey de Siria, en Ramot de
Galaad. Los sirios hirieron a Joram, 29 y el rey Joram volvió
a Jezreel para curarse de las heridas que le habían ocasionado los
sirios en Ramot, cuando combatía contra Hazael, rey de Siria. Entonces
Ocozías hijo de Joram, rey de Judá, descendió a Jezreel para ver a Joram
hijo de Acab, porque éste estaba enfermo.
Jehú es ungido rey de Israel
9 Entonces el profeta
Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas y le dijo:
-Cíñete los lomos, toma este frasco de aceite en tu mano, y
vé a Ramot de Galaad. 2 Cuando llegues allá, verás allí a
Jehú hijo de Josafat, hijo de Nimsi. Entra, haz que se levante de entre
sus compañeros y llévalo a una habitación interior. 3 Luego
toma el frasco de aceite y derrámalo sobre su cabeza diciendo: "Así ha
dicho Jehovah: ’Yo te he ungido rey de Israel.’ " Luego abre la puerta y
escápate. ¡No esperes!
4 Aquel joven, el criado del profeta, fue a Ramot
de Galaad. 5 Entonces entró, y he aquí que los jefes del
ejército estaban sentados. Y dijo:
-Jefe, tengo un mensaje para ti.
Jehú preguntó:
-¿Para cuál de todos nosotros?
Y él respondió:
-Para ti, jefe.
6 Jehú se levantó y entró en la casa, y el joven
derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo:
-Así ha dicho Jehovah Dios de Israel: "Yo te he ungido rey
del pueblo de Jehovah, de Israel. 7 Tú herirás a los de la
casa de Acab, tu señor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los
profetas y la sangre de todos los siervos de Jehovah derramada por mano
de Jezabel. 8 Toda la casa de Acab perecerá; exterminaré a
todo varón de Acab en Israel, tanto a los esclavos como a los libres.
9 Yo haré a su casa como a la casa de Jeroboam hijo de Nabat
y a la casa de Baasa hijo de Ajías. 10 Y a Jezabel la comerán
los perros en la parcela de Jezreel. No habrá quien le dé sepultura."
En seguida abrió la puerta y huyó.
El ejército proclama rey a Jehú
11 Después Jehú salió a donde estaban los servidores de su
señor, y le preguntaron:
-¿Todo va bien? ¿Para qué vino a ti ese loco?
Y él les dijo:
-Vosotros conocéis a ese hombre y sus palabras.
12 Ellos dijeron:
-¡Mentira! ¡Decláranoslo, por favor!
Y él dijo:
-Así y así me habló diciendo: "Así ha dicho Jehovah: ’Yo te
he ungido rey de Israel.’ "
13 Entonces tomaron rápidamente cada uno su manto
y lo tendieron debajo de Jehú sobre las gradas desnudas. Luego tocaron
la corneta y proclamaron:
-¡Jehú reina!
14 Así conspiró Jehú hijo de Josafat, hijo de
Nimsi, contra Joram.
Jehú elimina a Joram rey de Israel
Joram había estado guardando Ramot de Galaad con todo Israel, por causa
de Hazael, rey de Siria. 15 Pero el rey Joram había regresado
a Jezreel para curarse de las heridas que le habían ocasionado los
sirios cuando combatía contra Hazael, rey de Siria. Entonces Jehú dijo:
-Si es vuestro deseo, que nadie se escape de la ciudad para
ir a dar las noticias en Jezreel.
16 Luego Jehú mismo cabalgó y fue a Jezreel,
porque Joram estaba allí, en cama. También Ocozías, rey de Judá, había
descendido para ver a Joram.
17 Entonces el centinela que estaba apostado en la
torre de Jezreel vio al grupo de gente de Jehú que venía, y dijo:
-¡Veo un grupo de gente!
Joram dijo:
-Toma un jinete y envíalo a su encuentro, y que les pregunte:
"¿Hay paz?"
18 Fue el jinete a caballo a su encuentro, y le
dijo:
-Así ha dicho el rey: "¿Hay paz?"
Y Jehú respondió:
-¿Qué te importa a ti la paz? ¡Vuélvete conmigo!
Entonces el centinela informó diciendo:
-¡El mensajero llegó hasta ellos, pero no regresa!
19 Envió otro jinete a caballo, el cual llegó
hasta ellos y dijo:
-Así ha dicho el rey: "¿Hay paz?"
Y Jehú respondió:
-¿Qué te importa a ti la paz? ¡Vuélvete conmigo!
20 También el centinela informó diciendo:
-¡Ese llegó hasta ellos, pero no regresa! Y la manera de
conducir del que viene es como la de Jehú hijo de Nimsi, porque conduce
como un loco.
21 Entonces Joram dijo:
-¡Unce el carro!
Cuando unció su carro, Joram rey de Israel y Ocozías rey de
Judá, cada uno en su carro, salieron al encuentro de Jehú, y lo
encontraron en la parcela de Nabot de Jezreel. 22 Y cuando
Joram vio a Jehú, le preguntó:
-¿Hay paz, Jehú?
Y él respondió:
-¿Cómo va a haber paz, mientras continúen las fornicaciones y
las muchas hechicerías de tu madre Jezabel?
23 Entonces Joram, volviendo las riendas, huyó
diciendo a Ocozías:
-¡Traición, Ocozías!
24 Pero Jehú puso la flecha en su arco e hirió a
Joram por la espalda. La flecha le atravesó el corazón, y él cayó sobre
sus rodillas en su carro. 25 Luego Jehú dijo a Bidcar, uno de
sus comandantes:
-¡Tómalo y arrójalo en la parcela del campo de Nabot de
Jezreel! Acuérdate que cuando tú y yo íbamos juntos cabalgando detrás de
su padre Acab, Jehovah pronunció contra él esta sentencia: 26
"Ciertamente vi ayer la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos, dice
Jehovah. Y tengo que darte la retribución en esta parcela, dice Jehovah."
Ahora pues, tómalo y arrójalo en la parcela, conforme a la palabra de
Jehovah.
Jehú elimina a Ocozías rey de Judá
27 Al ver esto Ocozías, rey de Judá, huyó por el camino de
Bet-hagan, y Jehú lo persiguió diciendo:
-¡Matad también a ése!
Y le hirieron en el carro en la cuesta de Gur, junto a Ibleam;
pero huyó a Meguido, donde murió. 28 Entonces sus servidores
le llevaron a Jerusalén en un carro, y le dieron sepultura con sus
padres en su sepulcro en la Ciudad de David.
29 En el año 11 de Joram hijo de Acab había
comenzado a reinar Ocozías sobre Judá.
Jehú elimina a Jezabel
30 Jehú fue después a Jezreel. Y cuando lo oyó Jezabel, se
pintó los ojos, arregló su cabello y miró por la ventana. 31
Cuando Jehú entraba por la puerta de la ciudad, ella dijo:
-¿Cómo le va a Zimri, asesino de su señor?
32 Jehú levantó la cara hacia la ventana y dijo:
-¿Quién está conmigo? ¿Quién?
Miraron hacia él dos o tres funcionarios, 33 y él
les dijo:
-¡Echadla abajo!
La echaron, y parte de su sangre salpicó la pared y los
caballos, los cuales la atropellaron. 34 Luego entró, y
después que comió y bebió, dijo:
-Ocupaos de esa maldita y sepultadla, pues es hija de rey.
35 Pero cuando fueron para sepultarla, no hallaron
de ella más que el cráneo, los pies y las palmas de las manos. 36
Volvieron y se lo informaron. Y él dijo:
-¡Esta es la palabra que Jehovah habló por medio de su siervo
Elías el tisbita, diciendo: "En la parcela de Jezreel, los perros
comerán la carne de Jezabel; 37 y el cadáver de Jezabel será
como estiércol sobre la superficie del campo en la parcela de Jezreel,
de modo que nadie pueda decir: ’Esta es Jezabel.’ "
Jehú elimina a los hijos de Acab
10 Acab tenía setenta hijos
en Samaria. Y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria a los
principales de la ciudad, a los ancianos y a los tutores de los hijos de
Acab, diciendo:
2 Ahora, cuando esta carta llegue a vosotros, puesto que
tenéis con vosotros a los hijos de vuestro señor, y tenéis con vosotros
los carros, los caballos, una ciudad fortificada y las armas, 3
mirad cuál es el mejor y más apto de los hijos de vuestro señor, y
ponedlo en el trono de su padre, y combatid por la casa de vuestro
señor.
4 Pero ellos tuvieron mucho temor y se dijeron: "He aquí que
dos reyes no pudieron resistirle; ¿cómo podremos resistir nosotros?"
5 Entonces el administrador del palacio, el alcalde de la
ciudad, los ancianos y los tutores enviaron a decir a Jehú: "Nosotros
somos tus siervos y haremos todo lo que nos digas. No pondremos a
ninguno como rey; haz lo que te parezca bien."
6 Entonces les escribió una segunda carta
diciendo:
Si estáis de mi parte y obedecéis mi voz, tomad las cabezas de los hijos
varones de vuestro señor y venid a mí mañana a estas horas, a Jezreel.
Los hijos del rey, setenta hijos varones, estaban allí con los
principales de la ciudad que los criaban. 7 Y sucedió que
cuando les llegó la carta, tomaron a los hijos del rey y degollaron a
los setenta hijos varones. Luego pusieron sus cabezas en canastas y las
enviaron a Jehú, a Jezreel. 8 Entonces llegó el mensajero y
le informó diciendo:
-Han traído las cabezas de los hijos del rey.
Y él dijo:
-Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta de la
ciudad, hasta mañana.
9 Cuando llegó la mañana, Jehú salió, se puso de
pie y dijo a todo el pueblo:
-Vosotros sois inocentes. He aquí, yo soy el que ha
conspirado contra mi señor y lo he matado. Pero, ¿quién ha matado a
todos éstos? 10 Sabed, por tanto, que de la palabra de
Jehovah, de lo que ha hablado Jehovah contra la casa de Acab, nada caerá
a tierra; y que Jehovah ha hecho lo que había dicho por medio de su
siervo Elías.
11 Así Jehú mató a todos los que habían quedado de
la casa de Acab en Jezreel, a todos sus principales, a sus amigos
íntimos y a sus sacerdotes, hasta no dejarle ningún sobreviviente.
Jehú elimina a los hermanos de Ocozías
12 Jehú partió y se dirigió a Samaria, y en el camino llegó a
Bet-equed de los pastores. 13 Y Jehú encontró allí a los
hermanos de Ocozías, rey de Judá, y les preguntó:
-¿Quiénes sois vosotros?
Ellos respondieron:
-Somos hermanos de Ocozías y hemos descendido para saludar a
los hijos del rey y a los hijos de la reina madre.
14 Entonces él dijo:
-¡Prendedlos vivos!
Y después que los prendieron vivos, degollaron junto al pozo
de Bet-equed a cuarenta y dos hombres, sin dejar con vida a ninguno de
ellos.
Jehú elimina a la familia de Acab
15 Jehú partió de allí y encontró a Jonadab hijo de Recab,
que venía a su encuentro. Y después de saludarle, le preguntó:
-¿Es recto tu corazón, como mi corazón es recto con tu
corazón?
Jonadab respondió:
-Sí, lo es.
Entonces Jehú dijo:
-Si lo es, ¡dame la mano!
Y le dio la mano. Luego le hizo subir con él al carro,
16 y dijo:
-Ven conmigo y verás mi celo por Jehovah.
Y le hizo subir a su carro. 17 Entonces, cuando
Jehú llegó a Samaria, mató a todos los de Acab que habían quedado allí,
hasta exterminarlos, conforme a la palabra que Jehovah había hablado a
Elías.
Jehú elimina a los profetas de Baal
18 Entonces Jehú reunió a todo el pueblo y les dijo:
-Acab sirvió poco a Baal; Jehú le servirá mucho. 19
Ahora pues, convocadme a todos los profetas de Baal, a todos sus
siervos y a todos sus sacerdotes, sin que falte ni uno; porque voy a
ofrecer un gran sacrificio a Baal. Cualquiera que falte no vivirá.
Jehú hacía esto con astucia, para destruir a los que rendían
culto a Baal. 20 Entonces dijo Jehú:
-¡Consagrad una asamblea festiva para Baal!
Y ellos la convocaron. 21 Entonces Jehú envió
mensajeros por todo Israel, y todos los siervos de Baal llegaron, sin
que nadie dejase de venir. Y entraron en el templo de Baal, el cual se
llenó de extremo a extremo.
22 Entonces Jehú dijo al que estaba a cargo del
vestuario:
-Saca vestiduras para todos los siervos de Baal.
Y él sacó las vestimentas para ellos. 23 Luego
entró Jehú con Jonadab hijo de Recab en el templo de Baal, y dijo a los
siervos de Baal:
-Buscad y ved que no haya aquí entre vosotros ninguno de los
siervos de Jehovah, sino sólo los siervos de Baal.
24 Cuando entraron para ofrecer los sacrificios y
los holocaustos, Jehú colocó afuera ochenta hombres diciéndoles:
-¡Cualquiera que deje escapar a alguno de los hombres que yo
he puesto en vuestras manos, su vida responderá por la de él!
25 Y sucedió que cuando ellos acabaron de hacer el
holocausto, Jehú dijo a los de su escolta y a los comandantes:
-¡Entrad y matadlos; que no salga ninguno!
Los de la escolta y los comandantes los mataron a filo de
espada y los echaron fuera. Avanzaron hasta el interior del templo de
Baal, 26 sacaron el árbol ritual del templo de Baal y lo
quemaron. 27 Destrozaron la piedra ritual de Baal,
destrozaron el templo y lo convirtieron en letrina hasta el día de hoy.
28 Así Jehú erradicó a Baal de Israel.
Otros hechos de Jehú
29 Con todo eso, Jehú no se apartó de los pecados de Jeroboam
hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel. Jehú no se apartó de ir en pos
de los becerros de oro que estaban en Betel y en Dan. 30
Entonces Jehovah dijo a Jehú:
-Porque has actuado bien haciendo lo recto ante mis ojos y
has hecho a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón,
tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación.
31 Pero Jehú no se cuidó de andar con todo su
corazón en la ley de Jehovah Dios de Israel, ni se apartó de los pecados
de Jeroboam, quien hizo pecar a Israel.
32 En aquellos días Jehovah comenzó a reducir a
Israel. Hazael los derrotó en todo el territorio de Israel, 33
desde el Jordán al oriente, en todas las tierras de Galaad, Gad,
Rubén y Manasés; y desde Aroer, que está junto al río Arnón, hasta
Galaad y Basán.
34 Los demás hechos de Jehú, todas las cosas que
hizo y todo su poderío, ¿no están escritos en el libro de las crónicas
de los reyes de Israel? 35 Jehú reposó con sus padres, y lo
sepultaron en Samaria. Y su hijo Joacaz reinó en su lugar. 36
El tiempo que reinó Jehú sobre Israel en Samaria fue de 28 años.
Atalía usurpa el trono de Judá
11 Cuando Atalía, madre de
Ocozías, vio que su hijo había muerto, se levantó y exterminó a toda la
descendencia real. 2 Pero Josabet, hija del rey Joram y
hermana de Ocozías, tomó a Joás hijo de Ocozías, lo sacó a escondidas de
entre los hijos del rey a quienes estaban dando muerte, y puso a él y a
su nodriza en un dormitorio. Así lo escondió de Atalía, y no fue muerto.
3 Y estuvo escondido con ella en la casa de Jehovah seis
años. Entre tanto, Atalía reinaba en el país.
Joás asciende al trono de Judá
4 Al séptimo año, Joyada trajo a los jefes de centenas de los
careos y de los de la escolta real, y los llevó con él a la casa de
Jehovah. Entonces hizo un convenio con ellos, les hizo prestar juramento
en la casa de Jehovah y les mostró al hijo del rey. 5 Y les
mandó diciendo:
-Esto es lo que habéis de hacer: Una tercera parte de
vosotros, los que entráis de turno el sábado, tendréis la guardia de la
casa del rey. 6 Otra tercera parte estará junto a la puerta
Sur, y la otra tercera parte estará en la puerta detrás de la escolta
real. Así guardaréis el palacio por turno. 7 Y dos partes de
vosotros, todos los que salís de turno el sábado, tendréis la guardia de
la casa de Jehovah junto al rey. 8 Formaréis un círculo
alrededor del rey, cada uno con sus armas en su mano. Cualquiera que se
meta en las filas morirá. Estaréis con el rey cuando salga y cuando
entre.
9 Los jefes de centenas hicieron conforme a todo
lo que había mandado el sacerdote Joyada. Tomaron cada uno a sus
hombres, a los que habían de entrar el sábado y a los que habían de
salir el sábado, y fueron al sacerdote Joyada. 10 El
sacerdote dio a los jefes de centenas las lanzas y los escudos que
habían sido del rey David, y que estaban en la casa de Jehovah. 11
Entonces los de la escolta real se apostaron, cada uno con sus
armas en su mano, desde el lado sur del templo hasta el lado norte del
templo, entre el altar y el templo, alrededor del rey.
12 Luego Joyada sacó al hijo del rey, le puso la
corona y le dio el testimonio; y le proclamaron rey. Lo ungieron y le
aplaudieron diciendo:
-¡Viva el rey!
13 Cuando Atalía oyó el bullicio de la escolta y
de la gente, se acercó a la gente en la casa de Jehovah. 14 Y
cuando miró, he aquí que el rey estaba de pie junto a la columna, según
la costumbre. Los magistrados y los que tocaban las trompetas estaban
junto al rey. Todo el pueblo de la tierra se regocijaba y tocaba las
trompetas. Entonces Atalía rasgó sus vestidos y gritó:
-¡Conspiración! ¡Conspiración!
15 Luego el sacerdote Joyada dio orden a los jefes
de centenas que estaban al mando del ejército, y les dijo:
-¡Sacadla de entre las filas; y al que la siga, matadle a
espada!
Porque el sacerdote había dicho que no la matasen en la casa
de Jehovah. 16 Entonces le echaron mano, y cuando ella llegó
a la casa del rey, por el camino de la entrada de los caballos, allí fue
muerta.
17 Joyada hizo un pacto entre Jehovah, el rey y el
pueblo, de que serían el pueblo de Jehovah. También hizo pacto entre el
rey y el pueblo. 18 Después todo el pueblo de la tierra entró
en el templo de Baal, y lo destruyeron. Rompieron por completo sus
altares y sus imágenes, y delante de los altares mataron a Matán,
sacerdote de Baal.
Luego el sacerdote designó oficiales para la casa de Jehovah.
19 Después tomó a los jefes de centenas, a los careos, a los
de la escolta real y a todo el pueblo de la tierra; e hicieron descender
al rey desde la casa de Jehovah. Entraron en la casa del rey por el
camino de la puerta de los de la escolta real. Entonces el rey se sentó
en el trono real. 20 Todo el pueblo de la tierra se regocijó,
y la ciudad estaba en calma, después que a Atalía le habían dado muerte
a espada en la casa del rey.
21 Joás tenía 7 años cuando comenzó a reinar.
12 1
Joás comenzó a reinar en el séptimo año de Jehú, y reinó 40 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Sibia, de Beerseba.
Joás restaura el templo
2 Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, todo el tiempo
en que le instruyó el sacerdote Joyada. 3 Sin embargo, los
lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún ofrecía sacrificios y
quemaba incienso en los lugares altos.
4 Entonces Joás dijo a los sacerdotes:
-Todo el dinero de las cosas consagradas que se trae a la
casa de Jehovah, tanto el dinero estipulado a cada hombre (el dinero del
rescate de las personas) como todo el dinero que cada uno traiga
voluntariamente a la casa de Jehovah, 5 tómenlo para sí los
sacerdotes, cada uno de parte de su administrador, y reparen ellos las
grietas del templo donde éstas se encuentren.
6 Pero sucedió que hasta el año 23 del rey Joás,
los sacerdotes aún no habían reparado las grietas del templo. 7
Entonces el rey Joás llamó al sacerdote Joyada y a los demás
sacerdotes, y les dijo:
-¿Por qué no reparáis las grietas del templo? Ahora pues, no
toméis el dinero de vuestros administradores, sino dadlo para reparar
las grietas del templo.
8 Los sacerdotes consintieron en no tomar dinero
del pueblo, ni reparar las grietas del templo. 9 El sacerdote
Joyada tomó un cofre, le hizo una abertura en la tapa y lo puso junto al
altar, a la derecha, según uno entra en la casa de Jehovah. Los
sacerdotes que guardaban la puerta depositaban en él todo el dinero que
era llevado a la casa de Jehovah. 10 Y sucedía que cuando
veían que había mucho dinero en el cofre, el escriba del rey y el sumo
sacerdote iban y contaban el dinero que se hallaba en la casa de Jehovah,
y lo guardaban en bolsas. 11 Entregaban el dinero contado en
manos de los que hacían la obra, los que estaban encargados de la casa
de Jehovah; y ellos lo gastaban en pagar a los carpinteros y a los
constructores que reparaban la casa de Jehovah, 12 a los
albañiles y a los canteros, y para la compra de madera y piedra labrada,
a fin de reparar las grietas de la casa de Jehovah, y para todo lo que
se gastaba en la reparación del templo. 13 Pero con el dinero
que se llevaba a la casa de Jehovah no hacían tazas de plata, ni
despabiladeras, ni tazones, ni trompetas, ni ningún otro objeto de oro
ni de plata para la casa de Jehovah, 14 porque lo daban a los
que hacían la obra y con él reparaban la casa de Jehovah. 15
Tampoco se pedían cuentas a los hombres en cuyas manos era entregado el
dinero para darlo a los que hacían la obra, pues ellos actuaban con
honestidad.
16 El dinero del sacrificio por la culpa y el
dinero del sacrificio por el pecado no era traído a la casa de Jehovah,
porque era para los sacerdotes.
Ultimos años y muerte de Joás
17 Por aquel entonces subió Hazael, rey de Siria, combatió
contra Gat y la tomó. Luego Hazael decidió subir contra Jerusalén.
18 Y Joás, rey de Judá, tomó todas las cosas sagradas que habían
consagrado Josafat, Joram y Ocozías sus padres, reyes de Judá, las que
él mismo había consagrado y todo el oro que se halló en los tesoros de
la casa de Jehovah y de la casa del rey, y las envió a Hazael, rey de
Siria. Así se alejó éste de Jerusalén.
19 Los demás hechos de Joás y todas las cosas que
hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de
Judá? 20 Sus servidores se levantaron, hicieron una
conspiración y mataron a Joás en Bet-milo, en el camino que desciende a
Sila. 21 Sus servidores Josacar hijo de Simeat y Jozabad hijo
de Somer lo hirieron, y murió. Luego lo sepultaron con sus padres en la
Ciudad de David. Y su hijo Amasías reinó en su lugar.
Joacaz, rey de Israel
13 En el año 23 de Joás
hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz hijo de Jehú sobre
Israel en Samaria, y reinó 17 años.
2 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah y
siguió tras los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a
Israel; no se apartó de ellos. 3 Por eso se encendió el furor
de Jehovah contra Israel, y los entregó en mano de Hazael, rey de Siria,
y en mano de Ben-hadad hijo de Hazael, por mucho tiempo. 4
Pero Joacaz imploró el favor de Jehovah, y Jehovah le escuchó, porque
vio la opresión de Israel, pues el rey de Siria los oprimía. 5
Entonces Jehovah dio un libertador a Israel, y salieron del
dominio de los sirios. Así habitaron los hijos de Israel en sus moradas,
como antes. 6 Sin embargo, no se apartaron de los pecados de
la casa de Jeroboam, quien hizo pecar a Israel; y anduvieron en ellos.
También el árbol ritual de Asera seguía en pie en Samaria.
7 No le había quedado gente a Joacaz, salvo 50
jinetes, 10 carros y 10.000 hombres de infantería. Porque el rey de
Siria los había destruido y los había dejado como polvo de la trilla.
8 Los demás hechos de Joacaz, todas las cosas que
hizo y su poderío, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los
reyes de Israel? 9 Joacaz reposó con sus padres, y lo
sepultaron en Samaria. Y su hijo Joás reinó en su lugar.
Joás, rey de Israel
10 En el año 37 de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar Joás
hijo de Joacaz sobre Israel en Samaria, y reinó 16 años.
11 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. No se
apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar
a Israel, sino que anduvo en ellos.
12 Los demás hechos de Joás, todas las cosas que
hizo y el poderío con que luchó contra Amasías, rey de Judá, ¿no están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 13
Joás reposó con sus padres, y Jeroboam se sentó en su trono. Y
Joás fue sepultado en Samaria, con los reyes de Israel.
Eliseo predice la victoria sobre Siria
14 Eliseo se enfermó de la enfermedad de la que moriría.
Entonces Joás, rey de Israel, descendió a él y llorando en su presencia,
dijo:
-¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel, y sus jinetes!
15 Eliseo le dijo:
-Toma un arco y flechas.
El tomó un arco y flechas, 16 y Eliseo dijo al rey
de Israel:
-Pon tu mano sobre el arco.
Cuando puso su mano, Eliseo puso sus manos sobre las manos
del rey. 17 Luego dijo:
-Abre la ventana que da al oriente.
El la abrió, y Eliseo dijo:
-¡Tira!
Y él tiró. Entonces Eliseo dijo:
-¡Flecha de victoria de Jehovah! ¡Flecha de victoria contra
Siria! Porque derrotarás a Siria en Afec, hasta acabar con ella.
18 Volvió a decir:
-Toma las flechas.
Las tomó, y Eliseo dijo al rey de Israel:
-¡Golpea la tierra!
El golpeó la tierra tres veces y se detuvo. 19
Entonces el hombre de Dios se enojó contra él y dijo:
-De haber golpeado cinco o seis veces, entonces habrías
derrotado a Siria hasta acabar con ella. Pero ahora la derrotarás sólo
tres veces.
Los restos de Eliseo
20 Murió Eliseo, y lo sepultaron. Al año siguiente llegaron
al país unas bandas armadas de los moabitas. 21 Y aconteció
que mientras algunos sepultaban a un hombre, he aquí que vieron una
banda armada y arrojaron al muerto dentro del sepulcro de Eliseo. Y
cuando el muerto cayó y tocó los restos de Eliseo, aquél revivió y se
puso de pie.
Joás derrota tres veces a los sirios
22 Hazael, rey de Siria, oprimió a los israelitas todos los
días de Joacaz. 23 Pero Jehovah fue generoso con ellos y les
mostró misericordia. Se volvió hacia ellos a causa de su pacto con
Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos ni echarlos de su
presencia hasta ahora.
24 Después murió Hazael, rey de Siria, y su hijo
Ben-hadad reinó en su lugar. 25 Entonces Joás hijo de Joacaz
volvió a tomar de mano de Ben-hadad hijo de Hazael las ciudades que éste
había tomado en la guerra, de mano de su padre Joacaz. Tres veces lo
derrotó Joás y recuperó las ciudades de Israel.
Amasías, rey de Judá
14 En el segundo año de
Joás hijo de Joacaz, rey de Israel, comenzó a reinar Amasías hijo de
Joás, rey de Judá. 2 Tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y
reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre era Joadán, de
Jerusalén.
3 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah,
aunque no como su padre David. Hizo conforme a todas las cosas que había
hecho su padre Joás. 4 Sin embargo, los lugares altos no
fueron quitados, y el pueblo aún ofrecía sacrificios y quemaba incienso
en los lugares altos.
5 Sucedió que cuando el reino se consolidó en su
mano, mató a sus servidores que habían herido de muerte al rey, su
padre. 6 Pero no dio muerte a los hijos de los que le habían
dado muerte, conforme a lo que está escrito en el libro de la Ley de
Moisés, donde Jehovah mandó diciendo: Los padres no serán muertos por
culpa de los hijos, ni los hijos serán muertos por culpa de los padres;
sino que cada cual será muerto por su propio pecado.
7 El derrotó a 10.000 edomitas en el valle de la
Sal. También tomó Sela por medio de la guerra y la llamó Jocteel, hasta
el día de hoy.
8 Por aquel entonces Amasías envió mensajeros a
Joás hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, diciendo: "¡Ven, y
veámonos las caras!"
9 Y Joás, rey de Israel, mandó a decir a Amasías,
rey de Judá: "El cardo que está en el Líbano mandó a decir al cedro que
está en el Líbano: ’Da tu hija a mi hijo por mujer.’ Entonces pasó una
fiera salvaje del Líbano y pisoteó el cardo. 10 Ciertamente
has derrotado a Edom, y tu corazón se ha envanecido. Disfruta de tu
gloria, pero quédate en tu casa. ¿Por qué provocas un mal en que puedas
caer tú y Judá contigo?"
11 Pero Amasías no quiso escuchar. Entonces Joás,
rey de Israel, subió; y se enfrentaron él y Amasías, rey de Judá, en Bet-semes,
que pertenece a Judá. 12 Los de Judá fueron derrotados ante
Israel y huyeron, cada uno a su morada.
13 Entonces Joás, rey de Israel, prendió en Bet-semes
a Amasías, rey de Judá e hijo de Joás, hijo de Ocozías; y vino a
Jerusalén. Y abrió una brecha en el muro de Jerusalén, desde la puerta
de Efraín hasta la puerta de la Esquina, 400 codos. 14 Luego
tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que se hallaban en la
casa de Jehovah y en los tesoros de la casa del rey. También tomó
rehenes y regresó a Samaria.
15 Los demás hechos de Joás, las cosas que hizo,
su poderío y cómo luchó contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos
en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 16 Joás
reposó con sus padres y fue sepultado en Samaria, con los reyes de
Israel. Y su hijo Jeroboam reinó en su lugar.
17 Amasías hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince
años después de la muerte de Joás hijo de Joacaz, rey de Israel. 18
Los demás hechos de Amasías, ¿no están escritos en el libro de las
crónicas de los reyes de Judá? 19 Hicieron una conspiración
contra él en Jerusalén. Huyó a Laquis, pero enviaron gente tras él a
Laquis, y lo mataron allí. 20 Después lo llevaron sobre
caballos, y fue sepultado en Jerusalén con sus padres, en la Ciudad de
David.
21 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías,
que tenía 16 años de edad, y lo proclamaron rey en lugar de su padre
Amasías. 22 El reedificó Eilat y la restituyó a Judá, después
que el rey reposó con sus padres.
Jeroboam II, rey de Israel
23 En el año 15 de Amasías hijo de Joás, rey de Judá, comenzó
a reinar en Samaria Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, y reinó 41
años.
24 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, y no
se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo
pecar a Israel.
25 El restauró las fronteras de Israel, desde Lebo-hamat
hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra que Jehovah Dios de Israel
había hablado por medio de su siervo, el profeta Jonás hijo de Amitai,
de Gat-jefer. 26 Porque Jehovah vio la aflicción de Israel
que era muy amarga, y que no había nadie, ni esclavo ni libre, que diese
ayuda a Israel. 27 Jehovah no había determinado borrar el
nombre de Israel de debajo del cielo; por eso los libró por medio de
Jeroboam hijo de Joás.
28 Los demás hechos de Jeroboam, todas las cosas
que hizo, el poderío con que combatió y cómo restituyó Damasco y Hamat a
Israel, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de
Israel? 29 Jeroboam reposó con sus padres, con los reyes de
Israel. Y su hijo Zacarías reinó en su lugar.
Azarías, rey de Judá
15 En el año 27 de Jeroboam,
rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo de Amasías, rey de Judá.
2 Tenía 16 años cuando comenzó a reinar, y reinó 52 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Jecolía, de Jerusalén.
3 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah,
conforme a todas las cosas que había hecho su padre Amasías. 4
Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún
ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos. 5
Jehovah hirió al rey, y quedó leproso hasta el día de su muerte,
habitando aislado en una casa. Jotam, hijo del rey, tenía a su cargo la
casa del rey y gobernaba al pueblo de la tierra.
6 Los demás hechos de Azarías y todas las cosas
que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de
Judá? 7 Azarías reposó con sus padres, y lo sepultaron con
sus padres en la Ciudad de David. Y su hijo Jotam reinó en su lugar.
Zacarías, rey de Israel
8 En el año 38 de Azarías, rey de Judá, Zacarías hijo de
Jeroboam reinó sobre Israel en Samaria seis meses.
9 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, como
habían hecho sus padres. No se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de
Nabat, quien hizo pecar a Israel. 10 Entonces Salum hijo de
Jabes conspiró contra él, lo hirió en presencia del pueblo y lo mató; y
reinó en su lugar.
11 Los demás hechos de Zacarías, he aquí que están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
12 Esta fue la palabra que Jehovah había hablado a
Jehú, diciendo: "Tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la
cuarta generación." Y fue así.
Salum, rey de Israel
13 Salum hijo de Jabes comenzó a reinar en el año 39 de
Azarías, rey de Judá. Y reinó en Samaria un mes. 14 Entonces
Menajem hijo de Gadi subió de Tirsa y fue a Samaria, e hirió a Salum
hijo de Jabes en Samaria; lo mató y reinó en su lugar.
15 Los demás hechos de Salum y la conspiración que
hizo, he aquí que están escritos en el libro de las crónicas de los
reyes de Israel.
Menajem, rey de Israel
16 Por aquel entonces Menajem atacó Tifsaj y a todos los que
estaban en ella y en sus territorios, desde Tirsa. La atacó porque no le
habían abierto las puertas, y abrió el vientre a todas sus mujeres
encintas.
17 En el año 39 de Azarías, rey de Judá, comenzó a
reinar Menajem hijo de Gadi sobre Israel, y reinó 10 años en Samaria.
18 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. En
todos sus días no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat,
quien hizo pecar a Israel.
19 Entonces Tiglat-pileser, rey de Asiria, vino
contra el país, y Menajem dio a Tiglat-pileser 1.000 talentos de plata
para que le ayudara a consolidar el reino en su mano. 20
Menajem exigió el dinero a Israel, es decir, a todos los pudientes, 50
siclos de plata a cada uno, para dárselo al rey de Asiria. Así que el
rey de Asiria regresó y no se detuvo allí en el país.
21 Los demás hechos de Menajem y todas las cosas
que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de
Israel? 22 Menajem reposó con sus padres, y su hijo Pecaías
reinó en su lugar.
Pecaías, rey de Israel
23 En el año 50 de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar
Pecaías hijo de Menajem sobre Israel en Samaria, y reinó dos años.
24 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. No se
apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a
Israel.
25 Contra él conspiró Pécaj hijo de Remalías, que
era un comandante suyo; e hirió a Pecaías en Samaria, en la ciudadela de
la casa del rey, junto con Argob y Arié. Con él iban cincuenta hombres
de los hijos de Galaad. Le dio muerte y reinó en su lugar.
26 Los demás hechos de Pecaías, y todas las cosas
que hizo, he aquí que están escritos en el libro de las crónicas de los
reyes de Israel.
Pécaj, rey de Israel
27 En el año 52 de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar
Pécaj hijo de Remalías sobre Israel en Samaria, y reinó 20 años.
28 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. No se
apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a
Israel.
29 En los días de Pécaj, rey de Israel, vino
Tiglat-pileser, rey de Asiria, y tomó gente de Ijón, Abel-bet-maaca,
Janóaj, Quedes, Hazor, Galaad, Galilea y de toda la tierra de Neftalí; y
la llevó cautiva a Asiria.
30 Oseas hijo de Ela hizo una conspiración contra
Pécaj hijo de Remalías, y lo hirió y le dio muerte. Y reinó en su lugar
en el año 20 de Jotam hijo de Azarías. 31 Los demás hechos de
Pécaj, y todas las cosas que hizo, he aquí que están escritos en las
crónicas de los reyes de Israel.
Jotam, rey de Judá
32 En el segundo año de Pécaj hijo de Remalías, rey de
Israel, comenzó a reinar Jotam hijo de Azarías, rey de Judá. 33
Tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 16 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Jerusa hija de Sadoc.
34 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah,
conforme a todas las cosas que había hecho su padre Azarías. 35
Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún
ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos.
El edificó la puerta superior de la casa de Jehovah.
36 Los demás hechos de Jotam, y todas las cosas
que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de
Judá? 37 En aquel tiempo Jehovah comenzó a enviar contra Judá
a Rezín, rey de Siria, y a Pécaj hijo de Remalías. 38 Jotam
reposó con sus padres y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David,
su padre. Y su hijo Acaz reinó en su lugar.
Acaz, rey de Judá
16 En el año 17 de Pécaj
hijo de Remalías, comenzó a reinar Acaz hijo de Jotam, rey de Judá.
2 Acaz tenía 20 años cuando comenzó a reinar, y reinó 16 años en
Jerusalén.
El no hizo lo recto ante los ojos de Jehovah su Dios, en
contraste con su padre David. 3 Anduvo en el camino de los
reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, conforme a las
prácticas abominables de las naciones que Jehovah había echado de
delante de los hijos de Israel. 4 Asimismo, ofreció
sacrificios y quemó incienso en los lugares altos, sobre las colinas y
debajo de todo árbol frondoso.
5 Entonces Rezín, rey de Siria, y Pécaj hijo de
Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para hacer la guerra.
Sitiaron a Acaz, pero no pudieron vencerle. 6 En aquel tiempo
Rezín, rey de Siria, recuperó Eilat para Siria, y echó de Eilat a los
judíos. Después los edomitas fueron a Eilat y habitaron allí hasta el
día de hoy.
7 Entonces Acaz envió mensajeros a Tiglat-pileser,
rey de Asiria, para decirle: "Yo soy tu siervo y tu hijo. Sube y
defiéndeme de mano del rey de Siria y de mano del rey de Israel, que se
han levantado contra mí." 8 Acaz tomó la plata y el oro que
se hallaban en la casa de Jehovah y en los tesoros de la casa del rey, y
envió al rey de Asiria un presente. 9 El rey de Asiria le
atendió; subió el rey de Asiria contra Damasco, la tomó y llevó cautivos
a sus habitantes a Quir. Y también mató a Rezín.
Innovaciones de Acaz en el templo
10 El rey Acaz fue a Damasco, al encuentro de Tiglat-pileser,
rey de Asiria. Y cuando vio el altar que estaba en Damasco, el rey Acaz
envió al sacerdote Urías el diseño y el modelo del altar, conforme a
toda su construcción. 11 El sacerdote Urías construyó el
altar de acuerdo con todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco.
Así lo hizo el sacerdote Urías antes que el rey Acaz volviera de
Damasco.
12 Cuando el rey volvió de Damasco y vio el altar,
el rey se acercó a él y ofreció sobre él un holocausto. 13
Quemó su holocausto y su ofrenda vegetal, derramó su libación y esparció
la sangre de sus sacrificios de paz sobre el altar.
14 El altar de bronce que estaba delante de
Jehovah, él lo quitó de delante del templo, de entre su altar y la casa
de Jehovah, y lo puso en el lado norte de su altar. 15 Luego
el rey Acaz dio orden al sacerdote Urías, diciendo: "En el altar grande
quema el holocausto de la mañana y la ofrenda vegetal de la tarde, así
como el holocausto del rey y su ofrenda, el holocausto de todo el pueblo
de la tierra y su ofrenda y su libación. Esparce sobre él toda la sangre
del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Pero el altar de bronce
será mío, para que yo determine." 16 Y el sacerdote Urías
hizo conforme a todas las cosas que le ordenó el rey Acaz.
17 El rey Acaz también desmontó los marcos de las
bases de las pilas móviles y quitó de encima de ellas las pilas. También
bajó la fuente de encima de los bueyes de bronce que estaban debajo de
ella, y la puso sobre el pavimento de piedra. 18 Asimismo, a
causa del rey de Asiria, quitó de la casa de Jehovah el dosel para el
sábado que habían hecho en la casa y el pasadizo exterior del rey.
19 Los demás hechos de Acaz, las cosas que hizo,
¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
20 Acaz reposó con sus padres y fue sepultado con ellos en la
Ciudad de David. Y su hijo Ezequías reinó en su lugar.
Oseas y la cautividad de Israel
17 En el año 12 de Acaz,
rey de Judá, comenzó a reinar Oseas hijo de Ela sobre Israel en Samaria,
y reinó 9 años.
2 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, aunque
no como los reyes de Israel que habían reinado antes de él.
3 Salmanazar, rey de Asiria, subió contra él, y
Oseas fue hecho su siervo y le pagaba tributo. 4 Pero el rey
de Asiria descubrió que Oseas conspiraba, porque éste había enviado
mensajeros a So, rey de Egipto, y porque no había pagado el tributo
anual al rey de Asiria. Por ello el rey de Asiria lo detuvo y le metió
preso en una cárcel.
5 Después el rey de Asiria invadió todo el país.
Subió contra Samaria y la sitió durante tres años. 6 En el
noveno año de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, llevó cautivos a los
israelitas a Asiria y los estableció en Halaj y en el Habor, río de
Gozán, y en las ciudades de los medos.
Causas espirituales de la cautividad
7 Esto aconteció porque los hijos de Israel pecaron contra
Jehovah su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, del poder
del faraón, rey de Egipto, y porque veneraron a otros dioses. 8
También anduvieron según las prácticas de las naciones que Jehovah
había echado de delante de los hijos de Israel, y en las que
establecieron los reyes de Israel. 9 Los hijos de Israel
hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehovah su Dios; se
edificaron lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de los
centinelas hasta las ciudades fortificadas. 10 Se erigieron
piedras rituales y árboles rituales de Asera sobre toda colina alta y
debajo de todo árbol frondoso. 11 Quemaron allí incienso en
todos los lugares altos, así como las naciones que Jehovah había
desterrado de delante de ellos. Hicieron cosas malas provocando a ira a
Jehovah, 12 pues rindieron culto a los ídolos, acerca de los
cuales Jehovah les había dicho: "Vosotros no haréis tal cosa."
13 Jehovah advertía a Israel y a Judá por medio de
todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: "Volveos de
vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y mis estatutos,
conforme a toda la ley que mandé a vuestros padres y que os envié por
medio de mis siervos los profetas."
14 Pero ellos no obedecieron, sino que
endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no
creyeron en Jehovah su Dios. 15 También desecharon sus leyes
y el pacto que él había hecho con sus padres, y sus amonestaciones con
que los había amonestado. Fueron tras la vanidad y se hicieron vanos.
Imitaban a las naciones que estaban a su alrededor, de las cuales
Jehovah les había mandado no actuar como ellas. 16
Abandonaron todos los mandamientos de Jehovah su Dios, se hicieron dos
becerros de fundición y un árbol ritual de Asera, se postraron ante todo
el ejército de los cielos y sirvieron a Baal. 17 Hicieron
pasar por fuego a sus hijos y a sus hijas, practicaron los
encantamientos y las adivinaciones, y se entregaron a hacer lo malo ante
los ojos de Jehovah, provocándole a ira.
18 Por tanto, Jehovah se enojó en gran manera
contra Israel, y los quitó de su presencia. No quedó sino sólo la tribu
de Judá. 19 Pero tampoco Judá guardó los mandamientos de
Jehovah su Dios, sino que anduvieron en las prácticas que Israel había
establecido.
20 Jehovah desechó a toda la descendencia de
Israel. Los afligió y los entregó en mano de saqueadores, hasta echarlos
de su presencia. 21 Cuando arrancó a Israel de la casa de
David, proclamaron rey a Jeroboam hijo de Nabat; pero Jeroboam apartó a
Israel de seguir a Jehovah y les hizo cometer un gran pecado. 22
Los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que cometió
Jeroboam, sin apartarse de ellos, 23 hasta que Jehovah quitó
a Israel de su presencia, como lo había dicho por medio de todos sus
siervos los profetas. E Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria,
hasta el día de hoy.
Origen de los samaritanos
24 El rey de Asiria trajo gentes de Babilonia, de Cuta, de
Ava, de Hamat y de Sefarvaim; y las estableció en las ciudades de
Samaria en lugar de los hijos de Israel. Ellas tomaron posesión de
Samaria y habitaron en sus ciudades. 25 Y aconteció, cuando
comenzaron a habitar allí, que como no reverenciaban a Jehovah, envió
Jehovah contra ellas leones que las mataban. 26 Entonces
ellas enviaron a decir al rey de Asiria: "Las gentes que tú trajiste
cautivas y estableciste en las ciudades de Samaria no conocen la
costumbre del dios del país, y él ha enviado leones contra ellas. Y he
aquí que las matan, porque no conocen la costumbre del dios del país."
27 El rey de Asiria mandó decir: "Llevad allí a
uno de los sacerdotes que trajisteis cautivos de allá. Que vaya y habite
allí, y que les enseñe la costumbre del dios del país."
28 Entonces fue uno de los sacerdotes que habían
sido llevados cautivos de Samaria y habitó en Betel. El les enseñó cómo
debían reverenciar a Jehovah. 29 Pero cada pueblo seguía
haciendo sus propios dioses y los ponía en los santuarios de los lugares
altos que habían hecho los de Samaria. Cada pueblo hizo así en la ciudad
donde habitaba. 30 Los hombres de Babilonia hicieron una
imagen de Sucot-benot; los de Cuta hicieron una imagen de Nergal; los de
Hamat hicieron una imagen de Asima; 31 los aveos hicieron
imágenes de Nibjaz y de Tartac; y los de Sefarvaim quemaban a sus hijos
en el fuego en honor de Adramelec y Anamelec, dioses de Sefarvaim.
32 También temían a Jehovah e hicieron para sí, de
entre ellos mismos, sacerdotes de los lugares altos, que oficiaban por
ellos en los santuarios de los lugares altos. 33 Temían a
Jehovah, pero servían a sus dioses, según las prácticas de los pueblos
de donde habían sido trasladados. 34 Hasta el día de hoy
persisten en sus prácticas antiguas: No temen a Jehovah; no actúan
conforme a sus estatutos ni a sus decretos, ni conforme a la ley y los
mandamientos que Jehovah mandó a los hijos de Jacob, a quien puso por
nombre Israel, 35 y con quienes Jehovah hizo un pacto y les
mandó diciendo: "No temeréis a otros dioses, ni los adoraréis, ni los
serviréis, ni les ofreceréis sacrificio. 36 Más bien, a
Jehovah, que os sacó de la tierra de Egipto con gran poder y con brazo
extendido, a él temeréis, a él adoraréis y a él ofreceréis sacrificios.
37 Cuidaréis siempre de poner por obra los estatutos, los
decretos, la ley y los mandamientos que escribió para vosotros; y no
temeréis a otros dioses. 38 No olvidaréis el pacto que hice
con vosotros ni temeréis a otros dioses. 39 Sólo temed a
Jehovah vuestro Dios, y él os librará de mano de todos vuestros
enemigos."
40 Pero ellos no escucharon; antes bien, hicieron
según su antigua costumbre. 41 Así aquellos pueblos temían a
Jehovah, y al mismo tiempo rendían culto a sus imágenes. Lo mismo
hicieron sus hijos y los hijos de sus hijos; como hicieron sus padres,
así hacen ellos hasta el día de hoy.
Ezequías y el retorno a Jehovah
18 Aconteció que en el
tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar
Ezequías hijo de Acaz, rey de Judá. 2 Tenía 25 años cuando
comenzó a reinar, y reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre
era Abi hija de Zacarías.
3 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah,
conforme a todas las cosas que había hecho su padre David. 4
Quitó los lugares altos, rompió las piedras rituales, cortó los árboles
rituales de Asera e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho
Moisés, porque hasta aquel entonces los hijos de Israel le quemaban
incienso. Y la llamó Nejustán.
5 Ezequías puso su esperanza en Jehovah Dios de
Israel. Ni antes ni después de él hubo otro como él entre todos los
reyes de Judá, 6 porque fue fiel a Jehovah y no se apartó de
él, sino que guardó los mandamientos que Jehovah había mandado a Moisés.
7 Jehovah estaba con él, y tuvo éxito en todas las cosas que
emprendió. Se rebeló contra el rey de Asiria y dejó de servirle. 8
Derrotó a los filisteos hasta Gaza y sus territorios, desde las
torres de los centinelas hasta la ciudad fortificada.
Caída de Samaria
9 Aconteció en el cuarto año del rey Ezequías, que era el
séptimo año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, que Salmanazar, rey de
Asiria, subió contra Samaria y la sitió. 10 La tomaron al
cabo de tres años; es decir, Samaria fue tomada en el sexto año de
Ezequías, que era el noveno año de Oseas, rey de Israel.
11 El rey de Asiria llevó cautivos a los
israelitas a Asiria y los puso en Halaj y en el Habor, río de Gozán, y
en las ciudades de los medos; 12 por cuanto no obedecieron la
voz de Jehovah su Dios, sino que quebrantaron su pacto. No escucharon ni
pusieron por obra todas las cosas que había mandado Moisés, siervo de
Jehovah.
Ezequías y la invasión de Senaquerib
13 En el año 14 del rey Ezequías subió Senaquerib, rey de
Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
14 Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria,
en Laquis: "Yo he fallado. Apártate de mí, y pagaré lo que me impongas."
El rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, 300 talentos
de plata y 30 talentos de oro. 15 Entonces le dio Ezequías
toda la plata que se hallaba en la casa de Jehovah y en los tesoros de
la casa del rey. 16 En aquel tiempo Ezequías desmanteló las
puertas del templo de Jehovah y sus marcos, que el mismo Ezequías, rey
de Judá, había recubierto de oro, y se los dio al rey de Asiria.
Las amenazas del Rabsaces
17 Después el rey de Asiria envió al Tartán, al Rabsaris y al
Rabsaces, con un poderoso ejército, desde Laquis al rey Ezequías, en
Jerusalén. Subieron y llegaron a Jerusalén. Y habiendo subido y llegado,
se detuvieron junto al acueducto del estanque de arriba, que está en el
camino del Campo del Lavador. 18 Luego llamaron al rey, y
salieron hacia ellos Eliaquim hijo de Hilquías, el administrador del
palacio; Sebna, el escriba; y Jóaj hijo de Asaf, el cronista. 19
Entonces les dijo el Rabsaces:
-Decid a Ezequías que así ha dicho el gran rey, el rey de
Asiria: "¿Qué confianza es esa en que confías? 20 Tú has
dicho tener plan y poderío para la guerra, pero sólo son palabras de
labios. Pero ahora, ¿en quién confías para que te hayas rebelado contra
mí? 21 He aquí que ahora tú confías en Egipto, en ese bastón
de caña cascada, que a cualquiera que se apoye sobre ella, le entrará
por la mano y se la atravesará. Así es el faraón, rey de Egipto, para
todos los que confían en él. 22 Pero si me decís: ’Confiamos
en Jehovah nuestro Dios’, ¿no es éste aquel cuyos lugares altos y cuyos
altares ha quitado Ezequías, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: ’Delante
de este altar adoraréis en Jerusalén’?"
23 »Ahora pues, comprométete con mi señor, el rey
de Asiria, y yo te daré 2.000 caballos, si acaso tú puedes proveer
quienes cabalguen sobre ellos. 24 ¿Cómo podrás resistir a un
oficial de uno de los más insignificantes servidores de mi señor,
confiando en Egipto por carros y jinetes? 25 Y ahora, ¿acaso
he subido contra este lugar para destruirlo sin que haya intervenido
Jehovah? Jehovah me ha dicho: "Sube contra esa tierra y destrúyela."
26 Entonces Eliaquim hijo de Hilquías, Sebna y
Jóaj dijeron al Rabsaces:
-Por favor, habla a tus siervos en arameo, porque nosotros lo
entendemos. No hables con nosotros en hebreo, a oídos del pueblo que
está sobre la muralla.
27 Pero el Rabsaces les dijo:
-¿Acaso me ha enviado mi señor para decir estas palabras sólo
a tu señor y a ti? ¿No les concierne también a los hombres que están
sobre la muralla, quienes, como vosotros, han de comer sus propios
excrementos y beber su propia orina?
28 Entonces el Rabsaces se puso de pie, gritó a
gran voz en hebreo y habló diciendo:
-¡Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria! 29
Así ha dicho el rey: "No os engañe Ezequías, porque él no os podrá
librar de mi mano. 30 Tampoco os haga confiar Ezequías en
Jehovah, diciendo: ’Ciertamente Jehovah nos librará, y esta ciudad no
será entregada en mano del rey de Asiria.’ " 31 ¡No escuchéis
a Ezequías! Porque así ha dicho el rey de Asiria: "Haced la paz conmigo
y rendíos a mí. Y comerá cada uno de su vid y de su higuera, y beberá
cada uno de las aguas de su pozo, 32 hasta que yo venga y os
lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de
pan y de viñas, tierra de aceite de olivo y de miel. Así viviréis y no
moriréis. No escuchéis a Ezequías, porque os engaña diciendo: ’Jehovah
nos librará.’ 33 ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones
libró su tierra de la mano del rey de Asiria? 34 ¿Dónde están
los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim, de
Hena y de Ivá? ¿Acaso libraron éstos a Samaria de mi mano? 35
¿Cuáles de entre todos los dioses de estas tierras libraron sus tierras
de mi mano, para que Jehovah libre a Jerusalén de mi mano?"
36 Pero el pueblo calló y no le respondió ni una
palabra, porque había una orden del rey que decía: "No le respondáis."
37 Entonces Eliaquim hijo de Hilquías, el administrador del
palacio; Sebna, el escriba; y Jóaj hijo de Asaf, el cronista, fueron a
Ezequías con sus vestiduras rasgadas, y le declararon las palabras del
Rabsaces.
Isaías anuncia la liberación
19 Aconteció que cuando el
rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestiduras, y cubierto de cilicio entró
en la casa de Jehovah. 2 Luego envió, cubier
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