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El
mundo de los seres vivos
Durante mucho tiempo, los científicos identificaron dos reinos de seres
vivos: animales y plantas. Esta clasificación tuvo como base algunas
propiedades observables, como la presencia de clorofila, movilidad y modo de
alimentación.
El trabajo de investigación microscópica permitió conocer organismos que no
pudieron ser incluidos en ninguno de esos dos reinos.
En el siglo XIX, un biólogo llamado Ernest Haeckel sugirió el reino protista,
para considerar en él organismos con características intermedias entre
animales y plantas.
En 1963, Whittaker
propuso la clasificación de los seres vivos en cinco reinos, agregando el reino moneras. Hay
que tener presente que ninguna de estas clasificaciones, considera el reino
mineral, por lo tanto, dicho mundo no pertenece al de los seres vivos.
El mundo animal
Un animal es un organismo pluricelular que se alimenta de otros
seres vivos o productos elaborados, pues no tiene la capacidad de fabricar
materia orgánica alimenticia.
¿Sabes cuántas especies habitan en la Tierra? Aún no se sabe exactamente
cuántas especies existen. Día a día, siguen descubriéndose aves y mamíferos.
Cada año, como promedio, se conocen alrededor de tres nuevas especies de
aves. En 1990 se encontró una nueva clase de monos.
Hasta el siglo XVIII se tenía conocimiento de la
existencia de varios miles de especies diferentes. Hoy día, la cifra ha
aumentado a dos millones. Aun así, es probable que se conozca sólo una
pequeña parte de todos los seres que habitan nuestro planeta.
Los seres vivos y la naturaleza
Animales y vegetales obtienen de la naturaleza los
elementos básicos para vivir. Los vegetales
utilizan el agua
del suelo, que ha llegado hasta allí mediante el riego o las lluvias. El
agua es absorbida por las plantas mediante la raíz, al igual que las sales
minerales.
Los vegetales también necesitan aire, del que aprovechan
el gas carbónico (CO2), que ocupan en la fabricación de su alimento; y el
oxígeno (O2), básico para la respiración.
Asimismo, a través de sus partes verdes (tallos y hojas) captan la energía
luminosa que proviene del Sol, la cual les sirve para producir su alimento.
Los animales beben el agua de los ríos,
lagos, riachuelos, rocíos, pozos, etcétera. Del aire, obtienen oxígeno; y
del Sol, luz y calor, que les permiten realizar todas las actividades
diarias. Por último, los alimentos que consumen les brindan energía.
El oxígeno que los seres humanos ocupamos en la respiración, proviene de los
vegetales. A su vez, nosotros entregamos gas carbónico a los animales, que
ellos utilizan en la fabricación de su alimento.
Etólogo
Los etólogos son científicos que estudian las conductas.
Ellos señalan que la conducta animal es el modo de actuación de los
diferentes tipos de animales, tema que ha suscitado un enorme interés en los
pensadores desde los tiempos de Platón y Aristóteles.
Es particularmente enigmática la habilidad de algunas criaturas simples para
desarrollar tareas complejas: tejer una telaraña, construir un nido, cantar
una canción, encontrar refugio o capturar a su presa; todo ello en el
momento justo y con escaso o nulo aprendizaje previo.
Tales comportamientos se han estudiado desde dos perspectivas bastante
diferentes, de hecho casi opuestas en sus planteamientos: o bien los
animales aprenden todo lo que hacen (enfoque conductista, haciendo hincapié
en el aprendizaje), o bien saben instintivamente cómo hacerlo (enfoque
etológico, que subraya el papel de la herencia).
- Lo
adquirido: los conductistas
Hasta hace
relativamente poco tiempo, la escuela dominante en la explicación del
comportamiento (animal y humano) ha sido el conductismo, cuyas figuras más
conocidas fueron J. B. Watson y B. F. Skinner. Los partidarios más radicales
de esta corriente, como el propio Watson, sostenían que toda conducta,
incluida la de respirar o la circulación de la sangre, es aprendida;
asimismo, creían que los animales nacen como una ‘página en blanco’ sobre la
que el azar y las experiencias van escribiendo sus mensajes. A través del
condicionamiento, se va formando el comportamiento animal.
Por el
contrario, la etología, disciplina desarrollada prioritariamente en Europa,
sostiene que la conducta animal es innata (instintiva). Una especie de
avispa excavadora encuentra y captura solamente abejas de miel. Sin ninguna
experiencia previa, la avispa hembra de esta especie excava un complicado
túnel hasta encontrar a la abeja, la paraliza con un preciso aguijonazo en
el cuello, vuelve a su guarida y, cuando tiene suficientes abejas, pone un
huevo en una de ellas y sella la cámara.
Según los
etólogos, el comportamiento tan especializado de esta avispa está dirigido
por una programación dada en sus genes desde el momento de su concepción.
Este fenómeno se da de modo similar en otras especies animales, en las que
pueden observarse patrones fijos de acción similares a los de la avispa.
En sus
posiciones extremas, los defensores de este enfoque sostienen que los
comportamientos tardíos en la vida de los animales podrían no ser fruto del
aprendizaje, sino de la maduración del individuo, como sucede, por ejemplo,
con el vuelo de las aves, que no requiere de ningún aprendizaje, pero que se
retrasa hasta que el polluelo tiene fuerza suficiente.
Los tres
premios Nobel fundadores de la etología, el austriaco Konrad Lorenz, el
holandés Niko Tinbergen y el alemán Karl von Frisch señalaron cuatro
mecanismos básicos con los que la programación genética ayuda directamente a
la supervivencia y adaptación de los animales: los estímulos señal (también
llamados estímulo signo, clave, liberador o desencadenante), las pautas
fijas de acción (o patrones fijos de conducta), los impulsos y el
aprendizaje preprogramado (que incluye la impronta).
¿Cómo se clasifican los seres vivos?
Son tan numerosos y variados los animales que hoy
conocemos, que sería imposible estudiarlos uno por uno. Por eso, para tener
una idea de las características orgánicas, se les agrupa por sus semejanzas.
Para poder estudiar a los
seres vivos es necesario un sistema de clasificación. Es imposible
estudiar a más de un millón de especies de animales y a trescientas
veinticinco mil especies de plantas de forma desordenada. Para poner
ordenarlas, los biólogos han desarrollado sistemas de agrupación o
clasificación de los organismos.
La ciencia que se encarga de la clasificación de los organismos, es la
taxonomía. Un taxónomo no solo clasifica sino que también trata de
entender las relaciones entre los organismos y de identificar y dar nombre a
estos. Un buen sistema de clasificación permite a los biólogos conocer mejor
a un organismo si sabe las características del grupo a que pertenecen.
Nuestro actual sistema de clasificación se debe al naturalista sueco
Carl Von Linneo (1707-1778). Su esquema de organización de las cosas
vivas es algo parecido a dar la dirección en la que vive un apersona: calle,
código postal, ciudad, país....con la clasificación de los seres vivos se
persigue la misma idea: la localización de los seres vivos con sucesivos
grados de precisión, situándolos sucesivamente, en categorías más
restrictivas hasta que al fin se llega a una categoría que el ser vivo en sí
no comparte con ninguna otra categoría, sólo con el resto de seres que están
en su misma categoría.
La especie
Al referirnos a un ratón, una rosa, un pino o un salmón, sabemos que
estamos hablando de individuos distintos, que pertenecen a especies
distintas. Piensa ahora en dos tipos de perros, un mastín, o un poodle.
¿Nos estamos refiriendo a especies distintas? ¿Son de la misma especie?
Los individuos que pertenecen a una misma especie pueden reproducirse
entre sí. Además, su descendencia es fértil, es decir, puede engendrar una
nueva generación.
Si un mastín y un poodle se cruzan entre sí pueden tener descendencia
fértil. Pese a su diferencia de aspecto, son de la misma especie.
¿Sabes que ocurre cuando un burro se cruza con una yegua? Al cruzarse
estos animales originan un híbrido que se conoce con el nombre de mulo. El
mulo no es fértil, no podrá tener descendencia. El burro y la yegua son de
distinta especie.
¿Y como le ponemos nombre a la especie?
Hace ya tiempo, en el siglo XVIII, Linneo se planteó esta misma
pregunta. Las plantas y los animales que conocía recibían distintos nombres
en distintas regiones de su país. Cuando quería hablar de alguna especie con
otros científicos no sabía cómo referirse a ella. Por ello, ideó un sistema
que en la actualidad se denomina nomenclatura binomial. Consiste en
asignar a las distintas especies un nombre formado por dos palabras. El
primer nombre se empieza a escribir con mayúscula y nos informa del género
al que pertenece el individuo que se nombra. El segundo nombre se escribe
con minúscula y nos informa de alguna característica del propio individuo.
Estos dos nombres se resaltan del resto de las palabras porque tienen una
estructura latina, a la vez que se suelen escribir en letra cursiva, o
subrayados.
Por ejemplo, el gorrión lo nombraríamos como Passer domesticus
o el pulpo, como Octopus vulgaris. Pero como en todas las
cosas, podemos encontrar raras excepciones. Un científico inglés se tomó la
nomenclatura binomial con un extraño sentido del humor. Cuando un
investigador descubre una especie que no ha sido clasificada con
anterioridad tiene el honor de ponerle nombre. Este investigador inglés puso
nombre a varias especies de pulgones y chinches utilizando la terminación
"chisme", que daba el aspecto de tener raíces griegas, pero que en inglés se
pronuncia "kiss me" (bésame). Este sufijo lo completaba con un nombre de
mujer. Así, resultaron nombres de especies tan poco típicos como
Polychisme, Peggychisme, Dolychisme y Ohchisme.
Una introducción a la taxonomía
Como te explicamos anteriormete, la taxonomía es la ciencia que tiene
como objetivo clasificar a los seres vivos, atendiendo a la características
que presentan, desde las más generales, a las más específicas. Cada nivel o
escalón de clasificación recibe el nombre de taxón o categoría
taxonómica. Cuando observamos nuestro entorno vemos individuos con
distintas características. Por ejemplo, humanos, perros, moscas, etc...
Para que entiendas mejor, clasificaremos, a modo de ejemplo, las moscas.
La mosca doméstica tiene unas características determinadas. Por ello, la
incluimos dentro de la especie Musca domestica.
Esta especie está incluida junto con otras especies de caracteres
semejantes en un taxón superior llamado Género, en este caso, género
Musca.
Los géneros se agrupan en Familias. La mosca de las cuadras y la
mosca doméstica pertenecen a la misma Familia, Múscidos.
Las familias con características semejantes forman los Órdenes. Las
moscas y los mosquitos pertenecen al mismo Orden, Dípteros.
Los órdenes se agrupan en Clases. Las moscas y las mariposas
pertenecen a la misma Clase, Insectos.
Todas las Clases se incluye en el grupo llamado Filum o Tipo.
En vegetales, se usa la palabra División. Las moscas y los cangrejos
pertenecen al Filum Artrópodos.
Los Tipos o Fila (Fila es el plural de Filum, en latín) se agrupan en
Reinos. Las moscas y las focas pertenecen al mismo Reino, Animal.
La clasificación quedaría de la siguiente manera:
Especie -> Género -> Familia -> Orden -> Clase -> Filum
-> Reino
¿Cuáles son los cinco reinos?
El actual sistema de clasificación agrupa a todos los seres vivos en
cinco grandes Reinos. Estos seres vivos se ordenan, teniendo en cuenta las
relaciones evolutivas existentes entre ellos. Todos los individuos del mismo
Reino tienen las características básicas iguales.
Los cinco reinos son los siguientes: animales (animalia);
plantas (Plantae), también llamado reino vegetal); Prokaryotae (monerados);
protistas y fungi (hongos).
Prokaryotae: (o de los monerados) son los
organismos unicelulares, bacterias y algas llamadas cianobacterias. Una
célula mónera es procariótica, es decir, simple, sin núcleo. Todos los demás
seres vivos tienen células eucarióticas, o sea con núcleo.
Protista: está formado por los seres que
solo tienen una célula eucariótica. Algunos biólogos también incluyen en
este reino algas unicelulares, mientras otros piensan que pertenecen al
reino de las plantas.
Fungi: (hongos) agrupa a los organismos que
absorben sustancias producidas originalmente por otros seres vivos. Son
descomponedores, parásitos (patógenos), algunos como las levaduras son
utilizados para hacer pan y bebidas alcohólicas, otros se usan para fabricar
productos químicos industriales y antibióticos, mientras también hay otros
que ocasionan gran parte de la descomposición y pérdida de las cosechas.
Plantae: son todos los organismos que usan
clorofila (pigmento verde) para captar la energía lumínica y convertirla en
alimento (fotosíntesis). Son autótrofos, es decir que se nutren a sí mismos
por medio de sustancias minerales, luz y agua .
Animalia: incluye a los organismos
heterótrofos, es decir, que se alimentan de los organismos de los otros
reinos para obtener elementos nutritivos.
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